Por Dilan Cruz

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No es fácil escribir una columna de opinión con tristeza y dolor por la muerte de un joven como Dilan Cruz Medina, quien falleció luego de un disparo con un arma no letal de un agente del Escuadrón Móvil Antidisturbios (Esmad).

La acción que provocó la muerte del joven de 18 años una vez más revive el debate sobre qué hacer con esta unidad especial de la Policía Nacional que hace presencia en marchas y concentraciones masivas con el ánimo de controlar disturbios, multitudes, bloqueos y hacer acompañamiento a desalojos de espacios públicos o privados que se presenten en zonas urbanas o rurales del territorio nacional, pero por las constantes actuaciones de uso desmedido de la fuerza genera rechazo en gran parte de la población.

Podrá el Gobierno Nacional tratar de justificar la acción del agente antidisturbios que terminó con la vida de Dilan con argumentos como el de la ministra Nancy Patricia Gutiérrez, quien en entrevista en W Radio afirmó que “se trató de un accidente derivado de un enfrentamiento entre personas que estaban protestando de manera violenta y la reacción de las autoridades que están constituidas para eso”.

Ministra, no mienta, en la manifestación de la que participaba este joven no había hechos que justificaran ninguna reacción violenta de parte del Estado representado en la escena por los agentes del Esmad. Lo único que hacían los jóvenes presentes en la concentración era ruido con las cacerolas y no creo que este sea motivo para activar un arma que, aunque sea de carácter no letal, puede causar daño si no se calcula el blanco.

Podrá también el general Hoover Penilla, comandante de la Policía de Bogotá, junto con el director de la Policía Nacional, buscar una especie de empate en la opinión pública tratando de recordar que miembros de la institución han resultado heridos en las diferentes manifestaciones. Mis queridos señores, puede que este hecho también sea lamentable, pero nunca se puede comparar con el caso de Dilan, que en primer lugar era un civil desarmado y solo hacía parte de un grupo de manifestantes que pedían mejores condiciones sociales en un país sumido en la corrupción y la desigualdad.

A los miles de colombianos que entendemos el dolor que están sintiendo los familiares del joven bogotano no nos resta sino exigir justicia sobre este hecho que de ninguna manera puede quedar en la impunidad y que no se puede justificar con la excusa que da el Chavo del Ocho cuando ejecuta alguna travesura: “Fue sin querer queriendo”. No, señores del Gobierno Nacional y Distrital, aquí no debe existir vacilación, porque además debe quedar claro el nombre del funcionario que dio la orden al Esmad para que dispersara una manifestación que no presentaba hechos violentos y se debe establecer el grado de responsabilidad disciplinaria o penal, si es el caso.

El Esmad no actúa sin la orden de un superior y es esto lo que se debe establecer en la investigación que se encuentra en proceso, porque este funcionario o funcionaria debe dar la cara al país y responder cuáles fueron las razones para enviar a los agentes a dispersar una concentración que no lo ameritaba.

Por último, el presidente de la República no puede ni debe negarse al debate de qué hacer con el Esmad. No es posible que en momentos en que Duque está invitando a una conversación responda que a este cuerpo especial de la Policía hay que fortalecerlo. ¿Fortalecerlo para qué? ¿Para que ejerza su función respetando unos protocolos o para que se dedique a dar golpes a diestra y siniestra como es la constante?

Me uno al sentimiento de dolor de familiares y amigos de Dilan Cruz y mi apoyo incondicional a quienes le exigen al Estado que hechos como el ocurrido con la vida de este joven y con todas las personas que han sido agredidas por el Esmad, sin ninguna justificación, no se vuelvan a repetir.

A propósito, si el presidente de la República no entiende que las manifestaciones de los últimos días las protagonizan en gran medida personas que pertenecen a una nueva generación que no le teme al Estado, su invitación a una conversación nacional va a terminar en el mismo lugar en donde quedó el disco de Amparito Grisales y que curiosamente tanto menciona en la letra de una canción, en la oscuridad.

@sevillanoscar

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