Por: Hernán Peláez Restrepo

A por ellos...

En su lenguaje propio, los españoles en todos los rincones del mundo expresaron así los deseos de ganar la final de la Eurocopa de Naciones delante de los alemanes. A por ellos, y así resultó, ante una selección alemana que nunca le encontró la vuelta al partido.

En cambio, los españoles jugaron con entrega, concentración, disposición y con una excelente población de volantes, dejando en solitario y librado a su suerte y capacidad a Fernando El Niño Torres, quien nunca se molestó, menos en este partido donde fue la gran figura, por dejar el campo a un compañero; de otro hubiese protestado. Él no, porque con el técnico Luis Aragonés, guste o no, las reglas del juego son tan claras como haber prescindido de Raúl, el símbolo del Real Madrid. Torres sabía que debía aportar y cumplió al pie de la letra la misión.

Caso curioso el de Michael Ballack, la figura alemana, a quien lo persigue algo raro, pues cuando disputa finales, las pierde, con equipos o selección. Seguramente no alcanzará la dimensión en el tiempo, que resultó la maldición de garabato, pero los grandes jugadores son aquellos capaces, en retos como esta final, de exhibir su clase y categoría, y Ballack resultó inferior a su nombre y prestigio.

Ganó la selección de España con justicia, porque quiso ganar y encontró a un rival sin orden, sin brújula y lo peor, con tres delanteros desperdiciados.

Terminó la Eurocopa, refrescó el panorama que habitualmente observa, aprendió que la definición por el tercer puesto no resulta nada serio y que los técnicos de allá son menos alharacosos que los nuestros. Y un aplauso grande para Senna, el brasileño nacionalizado español, ejemplo de cómo distribuir el juego y hasta aparecer cerca al arco contrario.

Daltónico en el DIM

Finalmente, al Deportivo Independiente Medellín lo persigue algo grave: el daltonismo de sus dirigentes. Confunden el verde con el rojo. Todo ex jugador o técnico del Atlético Nacional debe ir al DIM. Víctor Luna, Pedro Sarmiento, Juan José Peláez y ahora Sachi Escobar.

Todos ellos buenas personas, muy estudiados, serios, pero no tienen espíritu del Medellín, son verdes en el fondo de su corazón. El único que fue hincha del DIM, Hernán Darío El Bolillo Gómez, estuvo más cerca al Nacional y no orientó al ‘poderoso’ de la montaña.

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