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Por entre un túnel

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La puesta en funcionamiento del túnel de La Línea, tras la tormentosa historia de sobrecostos, retrasos e incumplimientos que durante varias décadas envolvió su construcción, contribuye en algo a estimular el turismo hacia una de las regiones más representativas de esta industria en el país, caracterizada por la variada propuesta agrícola y el enriquecido patrimonio vivo y evolutivo que reúne, y que bajo el nombre de Paisaje Cultural Cafetero fue declarado en 2011 Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

La controvertida megaobra, inaugurada en su tramo principal, con un túnel matriz de 8,6 kilómetros más 13 kilómetros de obras adicionales, facilitará el acceso de potenciales turistas provenientes del interior del país que, dada la oportunidad de contar con un trayecto reducido en tiempo, cercano a los 50 minutos entre Armenia e Ibagué, sumado a la seguridad asociada y a las mejoras en movilidad, se animarán a efectuar el recorrido, aunque el corredor —reflejo de lo que se hace en nuestro cotidiano Macondo— solo puede utilizarse en el viaje de regreso porque su servicio es unidireccional.

El trecho inaugurado —la totalidad de las obras se habilitarán en abril de 2021— favorece a los departamentos de la zona, que siempre han tenido en la conectividad un gravoso freno para mejorar sus índices de competitividad. En el sector del turismo, superadas las restricciones generadas por la pandemia, se prevé un incremento de viajeros de un 40%, en comparación con las cifras registradas en 2019, en virtud de que el mayor porcentaje de visitantes proviene de Bogotá y Cundinamarca, quienes a su vez serán los principales beneficiarios con la alternativa del acceso terrestre.

En la región cafetera se dan ventajas naturales y comparativas que propenden al fortalecimiento del turismo verde. Se cuenta con una reconocida propuesta, empaquetada en su variopinto paisaje, lagunas y termales, parques naturales y temáticos, fincas cafeteras y un mercado de ocio, hoteles, bares y restaurantes. Los parques del Café, de Los Nevados, Los Arrieros y Los Yarumos; Panaca, el valle del Cocora, las cascadas del río Verde, las termales de Santa Rosa, el zoológico de Pereira, el Jardín Botánico de Marsella, entre otros atractivos, son los platos del día dentro de un nutrido menú de variedades que se ofrece a visitantes nacionales y extranjeros, y que hoy en día hacen del Eje Cafetero el segundo destino turístico de Colombia.

Estas tierras fértiles, en las que el agroturismo es sector estratégico en la economía de la región, con paisajes de montañas y olorosos cafetales y por la que desfilan preciosos municipios, son ricas en experiencias únicas y especiales. Dentro del abanico de posibilidades están Salento, la joya turística del Quindío, célebre por sus pintorescas casas de fachadas, con vistosas flores que bordean las puertas y los balcones de colores; Finlandia, “la Colina Iluminada”, de gran fortaleza ambiental e histórica; Pijao, incluida en el grupo de 135 ciudades en el mundo que viven en armonía con la naturaleza; Marsella, heredera de la colonización antioqueña con sus casonas de magníficos balcones y patios interiores, y Salamina, catalogado entre los 10 municipios más hermosos del país.

Las perspectivas que genera el túnel, bautizado con el nombre del expresidente Darío Echandía, son alentadoras para mejorar la conectividad regional, de manera que integre y distribuya el flujo de viajeros dentro de este portentoso entramado turístico. Su desafío para la pospandemia debe centrarse, entonces, en estimular los flujos de conexión de viajeros, optimizar la cadena logística, aumentar la capacidad en los servicios, apoyar los emprendimientos y diversificar tanto los atractivos como la oferta turística.

En una región con considerables fortalezas turísticas, las autoridades tienen por delante la tarea de seguir identificando los sectores más propicios para ofrecer ventajas comparativas y competitivas y, con base en propuestas de valor, brindarles oportunidades a los inversionistas locales para mejorar las condiciones de la industria, mediante la implementación de servicios complementarios en negocios de alojamiento, gastronomía, operadores y parques turísticos.

Unos proyectos preliminares dirigidos a dinamizar el sector fueron revelados por el gobernador del Quindío, departamento localizado en el cruce de caminos entre el Pacífico y el interior del país. Según Roberto Jaramillo, una vez el presidente Duque declare la creación de la Zona Turística Especial, su administración ejecutará un paquete de obras, entre ellas, tres parques temáticos, los del Yipao y el Mundo de los Pijaos para visibilizar la cultura indígena ancestral, y el Retroparque, atracción nocturna para servicio de bares, discotecas, casinos y autocinemas, que de llevarse a cabo darán un fuerte jalonazo al turismo en la región.

Transformar la oferta turística y proyectarla más allá del célebre grano rojo que le ha permitido a la zona cafetera promover por el mundo la riqueza cultural de sus municipios es el camino a seguir en ese inmenso tapizado verde empotrado en el corazón del país, para que su propuesta no tenga una sola dirección —como el recién inaugurado corredor vial—, sino una amplia gama de posibilidades que permita que la ansiada reactivación llegue tan rápido, algo así, como por entre un túnel.

Posdata: El cruce unidireccional de La Línea, de 8.6 kilómetros y a 2.500 metros de altura en la Cordillera Oriental, tuvo un costo de $4 billones —seis veces su presupuesto inicial— y su construcción tomó doce años —el doble del plazo contratado para su ejecución—. El túnel doble de Zhongnanshan en China, que atraviesa la cadena montañosa de Qinling, con longitud de 18 kilómetros, se ejecutó por $1.2 billones y se entregó al término de un quinquenio, en 2007.

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@Gsilvar5

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