Por: Fernando Toledo

Por fin

Con Elixir de amor, de Donizetti, comenzó la temporada 2012-2013 de ópera transmitida en vivo desde el Met de Nueva York, que incluirá Otelo, Aida, Baile de máscaras y Rigoletto, de Verdi; María Estuardo, de Donizetti; Los troyanos, de Berlioz; Parsifal, de Wagner; Francesca da Rimini, de Zandonai; La clemenza di Tito, de Mozart; Julio César, de Haendel, y una primicia: La tempestad, de Ades.

El sápido menú sigue poniendo de presente que hay mucho repertorio más allá del remanido con que solíamos conformarnos. ¡Bien por Cine Colombia que, durante cuatro años, ha formado público y lo ha acercado a 36 obras que van desde las más habituales a reales primicias!

En ese primer título se destacaron el bajo Ambrogio Maestri, el tenor Mathew Polenzani y, por supuesto, la soprano Anna Netrebko. Esta última manifestó que este sería el último papel de “ina” —Adina, Gianina o Norina— que interpretaría porque la voz se le ha ido oscureciendo y empiezan a quedarle algo apretujados esos roles. Aunque lleva razón, ella siempre comunica por la gracia escénica y musicalidad que hicieron de esa primera transmisión una delicia. Sobre la puesta en escena, amén de la dirección justa, la escenografía, convencional en los dos primeros cuadros, se reivindicó al final con un tono de cartón para tapiz de Goya. El vestuario, adecuado para una lectura de época, tuvo el detalle de establecer, por los uniformes de militares austriacos, el año de 1814 como la época de la acción, cuando María Luisa de Habsburgo, la exmujer de Napoleón, fue designada Duquesa de Parma. La orquesta, bajo la batuta de Maurizio Benini, como casi siempre ocurre en el Met, parecía casi irreal por la óptima calidad.

Y a propósito de ópera...

¿Qué paso con el tenor Roberto Alagna? ¿Canceló su presentación o se la canceló la Ópera Carulla? ¿Será cierto que sólo se vendieron 90 boletas? ¿Será que se les fue la mano en los precios, y que boletas de casi US$400, donde el salario mínimo ronda apenas los US$300, son desproporcionadas? ¿Será que la ambición rompe el saco? ¿O será que muy pocos, a pesar de que fue anunciado como “el mejor tenor del mundo”, lo cual tampoco es cierto, conocían a Alagna? ¡Vaya usted a saber! En todo caso, un mal precedente.

 *Fernando Toledo

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