Por: Patricia Lara Salive

Por fin juntos

OJALÁ QUE EL ENCUENTRO HISTÓRIco que, después de una profunda grieta de 52 años, va a darse hoy y mañana en Panamá entre Estados Unidos y Cuba, no se empañe con el enfrentamiento Maduro-Obama ni con la acción de la derecha republicana y latinoamericana.

Ojalá tanto el presidente Barack Obama como el presidente Raúl Castro tengan la habilidad para hacerles el quite a las provocaciones y para no resbalarse sobre las cáscaras de plátano que los opositores a la distensión de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba les lanzarán por el camino, de modo que puedan avanzar a partir de esta Cumbre de las Américas hacia un manejo más inteligente de sus lazos y, así, pronto se desemboque no sólo en la reapertura de las embajadas en Washington y La Habana sino, principalmente, en el levantamiento del bloqueo económico a la isla y en la liberación total del turismo estadounidense hacia Cuba. Esa es una medida que le haría tanto bien a la maltrecha economía cubana, como a la posibilidad de democratización de la isla, pues gringos y cubanos se influenciarían entre sí y los isleños se darían cuenta de que los norteamericanos no son tan perversos como han creído y los gringos constatarían que los logros del socialismo han sido importantes.

Por otra parte, también ojalá Maduro madure, cierre la boca, asuma un bajo perfil, no dé demasiado la pelea y no insulte a los Estados Unidos, de modo que no obligue a Obama a responderle de manera agresiva. Y ojalá Obama entienda que imponerle sanciones a un país de América Latina, a estas alturas del partido, es una burrada que no va a traerle ningún resultado positivo, que va a generarle antipatía y que no va a ayudar a la democratización de Venezuela, así sus halcones se inventen que Venezuela constituye una amenaza para su seguridad nacional, como lo dijeron en su momento de República Dominicana, de Granada, de Panamá y, por supuesto, de Cuba. ¡Semejante disparate nadie lo va a creer ni a nadie va a asustar! ¡La era en que el Tío Sam sacaba el músculo y la América Latina temblaba, pasó hace mucho tiempo, presidente Obama!

Más bien, el gran Barack debería aprovechar esta Cumbre de las Américas para comprender qué tanto se han alejado los Estados Unidos del continente y cuánta importancia ha ido perdiendo su país para las naciones de la región.

Incluso, también podría decirse que América Latina dejó de ser un tema de interés para la prensa norteamericana. En los medios norteamericanos no se habla de la Cumbre de las Américas. Ha habido tal vez sólo un editorial de The New York Times al respecto. Y la televisión sólo habla de Irán y Netanyahu. Y es asombroso ver cómo, no obstante que avanza el proceso de paz de Colombia y las negociaciones con las Farc involucran a Estados Unidos, hasta el punto de que Obama designó en la negociación un delegado suyo; y las Farc piden que Estados Unidos libere a Simón Trinidad, extraditado por el secuestro de tres norteamericanos; y el tema del fin del involucramiento de las Farc en el narcotráfico y su cooperación para erradicarlo es uno de los fundamentales de la mesa, la prensa norteamericana no diga nada al respecto.

Es que, definitivamente, para Estados Unidos, con su paranoia irremediable, lo único que importa es tener un “malo” de turno: Bin Laden, Al Qaeda, ISIS, Irán, el ébola, Pablo Escobar…

¡Qué desilusión! ¡Muerto Pablo Escobar, para ellos Colombia dejó de ser importante!

 

 

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