Por: Columnista invitado

¿Por qué acercarnos a Japón?

¿Qué buscan los gobiernos de Colombia y de Japón con el encuentro? Aunque desde hace varias décadas el interés colombiano en Asia Pacífico es notorio, la falta de un acercamiento sostenido ha retrasado la materialización de un objetivo que desde la administración de Belisario Betancur se ha perseguido y consiste en la proyección hacia el Pacífico.

En Colombia se observa la manera en que otros andinos con salida hacia el océano Pacífico han sacado provecho de esa condición, como es el caso de Chile y Perú, miembros plenos del Foro de Cooperación Económica Asia Pacífico (APEC, por sus siglas en inglés) y del que Colombia y Ecuador intentaron hacer parte.

Aunque el interés de varios gobiernos colombianos por ingresar a APEC ha sido evidente, la organización declaró una moratoria sobre la entrada de nuevos miembros desde finales de los 90. Esta decisión ha dilatado indefinidamente la aspiración colombiana de entrar en un bloque del que hacen parte más de veinte países, que representarían poco más del 45% del comercio mundial (en APEC aparecen Estados Unidos, China, Rusia y Japón, entre otros). Esta cifra muestra con detalle el porqué del interés colombiano en ingresar al foro.

En respuesta a estas limitaciones, Colombia ha centrado de manera inteligente sus esfuerzos en dos frentes. Primero, buscó la creación de un esquema de cooperación para proyectarse con miras al Asia Pacífico desde la Alianza que ha impulsado el gobierno de Juan Manuel Santos y que se ha convertido en prioridad en política exterior. Y segundo, en acercamientos bilaterales como el que esta semana acerca a los gobiernos de Colombia y Japón. Tokio ha buscado desde hace varios años acercamientos a América Latina y en el caso colombiano las visitas de presidentes a ese país se han producido en todos los gobiernos desde Gaviria, con la sola excepción de Samper.

Actualmente, los intereses de Japón en Colombia y América Latina (además visita Brasil, Chile, México y Trinidad y Tobago) se centran en lo comercial y financiero, pero no se descuida el aspecto político. Los esquemas de integración económica parecen los más sobresalientes, pero la promoción de Japón también se explica por un aislamiento regional que lo ha llevado desde hace varios años a buscar acercamientos con otras regiones. El resurgimiento del nacionalismo desde comienzos de siglo con Junichiro Koizumi ha provocado todo tipo de roces con China y las dos Coreas, que aún recuerdan con amargura el pasado que Tokio se empecina en reivindicar.

Habida cuenta del contexto colombiano, la proyección japonesa representa una oportunidad inmejorable para vincular a ese país en la reconstrucción, de darse un posconflicto. Cuando Andrés Pastrana habló inicialmente de un Plan Marshall para Colombia (principal antecedente del Plan Colombia), Japón aparecía como protagonista por su tradición en el tema de la cooperación para el desarrollo. De hecho, el país es receptor de ayuda japonesa en temas como desarrollo sostenible, protección del medio ambiente y manejo de desastres. Japón es y será un aliado poco conocido, pero con un potencial real para Colombia. 

*MAURICIO JARAMILLO JASSIR, PROFESOR U. DEL ROSARIO.

 

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