Por qué es importante la presidencia del Senado

Noticias destacadas de Opinión

Arturo Char, recién elegido presidente del Senado, y quien deberá comparecer pronto ante la Corte Suprema de Justicia por acusaciones de compra de votos y fraude electoral, está desde ya prestándole un gran servicio al país. El debate sobre su elección debería llevarnos a preguntar qué es lo que hacen los presidentes de las cámaras, quiénes fueron los 76 senadores que votaron por él, quiénes los 23 que no lo apoyaron y, sobre todo, si vamos a volver a votar por alguno de ellos en las próximas elecciones.

El cargo de presidente del Senado (o de la Cámara) no es sólo una dignidad que debería ostentar una persona de reputación intachable. Es también un cargo estratégico, del que depende qué leyes se debaten y cuánto duran los debates. El presidente del Senado no necesita tener mayorías para embolatar una ley: simplemente puede maniobrar para que nunca se debata, colocándola como última prioridad en el orden del día. Y también puede determinar el tiempo de debate, haciendo jugadas como pasar reformas tributarias en horas de la madrugada (como efectivamente ocurrió el año pasado).

El derecho de las cosas no era que un reemplazo de Char viniera de la oposición. Las elecciones las ganaron los partidos que tienen la mayoría, y punto. Pero, en una democracia transparente y verdaderamente representativa de los intereses del electorado, la solución habría sido reemplazarlo por alguien de su partido que no tuviera procesos criminales pendientes. Sin embargo, las mayorías actuales del Congreso responden más a maquinarias clientelistas, como la de Char, que al electorado.

¿Quiénes fueron los 76 senadores que votaron por Char? ¿Usted votó por alguno de ellos? De su voto en las próximas elecciones depende que el Congreso sea un recinto en el que se debatan ideas y leyes, o la cueva de la que llevamos toda la vida quejándonos.

Comparte en redes: