Por: Catalina Uribe

¿Por qué la educación no vende?

En comunicación política el discurso del enemigo único se ha convertido en la regla. Y no por un plan macabro de los políticos, sino por como funciona la opinión pública contemporánea: dinámicas rápidas, públicos de nicho, mensajes que se propagan como pestes en las redes sociales. Aunque hay votantes que miran al candidato en todas sus facetas, la fuerza del mensaje único es una realidad: “contra la corrupción”, “por los valores tradicionales”, “contra los venezolanos”, y el que no puede faltar, “contra las Farc,” mensaje que aún hoy sigue haciendo popular a Álvaro Uribe.

¿Qué hace que la educación no sea un buen mensaje único como lo fue “la paz”? La respuesta tiene que ver con los motivos que hacen a un mensaje único atrayente. La corrupción es atrayente porque nadie quiere seguir pagando de su bolsillo para mantener a unos políticos ladrones. La guerra contra las Farc vende porque pocos están dispuestos a aceptar concesiones a exdelincuentes. La defensa de “la familia tradicional” vende por la fobia que se tiene a lo diferente. La paz vende por el odio a la guerra, a sus abusos y sus destrozos.

Los discursos exitosos apelan a algún tipo de rechazo. Aunque se podría decir que “la educación” va contra la ignorancia, su fuerza argumentativa no es clara. Nadie va a aborrecer con pasión a alguien no educado. Además, la mayoría de la gente se considera suficientemente educada. Muchos están de acuerdo con que los maestros ganen más, o con que sus hijos reciban una mejor educación. Pero muy pocos se apasionan por el tema a menos que converjan con otros más taquilleros. Miles, ahí sí, salieron a protestar por las infames, aunque necesarias, cartillas de la exministra Parody.

Quizá no haya ningún político lo suficientemente fuerte o valiente para que haga de la educación su plan bandera. Como sociedad nos queda entonces asumir la tarea. En últimas, los políticos no pueden hacer más de lo que les permitamos. Y nuestro futuro depende de que aprendamos a apasionarnos por el tema. ¿Cuáles son los costos de que se siga educando a medias a los colombianos? ¿Cómo cambiamos la mentalidad de que la profesión de profesor es de segunda, y subimos de una vez por todas los salarios de los maestros? Y la más básica: ¿qué educación queremos?

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