Por: Álvaro Forero Tascón

¿Por qué la explosión de candidatos presidenciales?

La explosión de candidatos presidenciales (29) es una de las primeras consecuencias políticas del proceso de paz con las Farc.

Si el conflicto continuara como antes, solo tendrían opción de poder aquellos cuyas plataformas fueran paz o guerra. Los políticos que no representan esas banderas normalmente no consideraban lanzarse a la Presidencia, por sustracción de materia.

El conflicto con las Farc definió el resultado de las elecciones de 1982, 1986, de 2002, 2006, 2010 y 2014. Desde el final de la década de los 70, empezando con el gobierno Turbay, las agendas públicas estuvieron dominados por amnistías, estados de sitio y estatutos de seguridad, procesos de paz, gasto militar, terrorismo, derechos humanos, alianzas internacionales contra el terrorismo, atentados, desplazamiento y muerte. Era imposible que las campañas electorales se dedicaran a temas económicos, sociales o institucionales, mientras la supervivencia de la democracia y de los colombianos estaba en juego.

El Partido de la U se creó y prosperó hasta ser el más grande, con la bandera de derrotar militarmente a las Farc. Desaparecidas éstas, se está quedando sin causa, sin candidato y podría desaparecer. El Polo Democrático era la única fuerza de izquierda que condenaba el uso de la fuerza, hoy surgen nuevas alternativas de izquierda democrática.

El fantasma electoral del castrochavismo representa los estertores de una era de anticomunismo que dominó la política colombiana por casi 70 años, desde el asesinato de Gaitán, y aunque ha protagonizado los meses recientes del fin del conflicto con las Farc, no se sabe si será el tema que determine la elección llegado mayo.

Era inevitable que un cambio tan estructural desencadenara cambios políticos que podrían clasificarse como parte de una apertura democrática, una explosión de participación política que empezó por las candidaturas presidenciales y continuará con el surgimiento de nuevas organizaciones partidistas y por el aumento de los movimientos sociales y la protesta social que traerán a la superficie causas y problemáticas que estaban invisibilizadas por los destellos del conflicto armado.

De la lista de candidatos presidenciales tienden a señalarse solo los más caricaturizados, como los traperos y coladores en la lista de bienes de las Farc, pero representan una multiplicidad de temas —desde la corrupción hasta el precio de la gasolina— que terminarán enriqueciendo el debate político y cambiando la agenda nacional, así en unos meses la contienda se reduzca a unos pocos.

Por vía de la polarización, el fin del conflicto está generando una nueva tipología política. Así como ha hecho más doctrinarios a algunos sectores, especialmente en el extremo derecho del espectro político, que perdieron los matices y se hicieron fuertemente conservadores en todos los temas, el extremismo ha abierto espacios para el surgimiento de tipos políticos más moderados, que pueden compartir con los conservadores preocupaciones en relación con las Farc, por ejemplo, pero se mantienen moderados en temas sociales como el aborto.

Las transiciones políticas parecen caóticas, pero debajo del aparente caos se van construyendo las bases de nuevos sistemas políticos.

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