Por: Hernán Peláez Restrepo

¿Por qué me gustó?

No resulta saludable, en el caso del fútbol, estar ‘pordebajiando’ lo de hoy, magnificando el pasado. Tampoco es seguro ponderar un sólo resultado para una campaña.

Es decir, me gustó el juego del Santa Fe frente a Nacional, porque se armó bien en el fondo y encontró en  Flota un buen apaciguador de juego, quien muchas veces devolvió la pelota a sus zagueros centrales para que con claridad organizaran jugadas desde atrás.

Santa Fe dio libertad a Anchico para que pasara por su costado y en velocidad para revolver el sistema defensivo débil de Nacional. Luis Fernando Mosquera regresó a su mejor nivel y se le vio alegre, descomplicado y con una buena sociedad montada con Néculman, un delantero como tantos que llegaron alguna vez sin antecedentes serios aunque trajeron goles.

Me gustó el Once Caldas en su triunfo ante Júnior, porque dispone de dos parejas de delanteros rápidos y agresivos. Primero fueron Fano y Carreño y después Fano y Champeta y en el medio armaron buen grupo con Ciciliano, que siempre jugó bien por donde pasó, y Casanova.

Me gustó la seriedad de Millonarios para ganar ajustadamente por un gol, así haya fisuras todavía en los costados y la defensa apenas comienza a contar con sentido colectivo.

No me gustó para nada la flojedad de Nacional y de Cali, muchos nuevos, jóvenes, pero ‘cortados’ con la misma tijera. Entrega, disciplina, eso sí, sin sentido de equipo ni con un sólo jugador con chispa, capaz de contagiar a sus compañeros. Fueron equipos planos, parejos, sin alma...

De lo que vi, por lo pronto se repitieron las historias de siempre: arqueros como René Higuita seguirán recibiendo goles tontos hasta el día del retiro definitivo, y en los penaltis, Hayder Palacios (Júnior), reconocido especialista, también entendió, que nunca se es experto en el asunto.

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