Por: César Rodríguez Garavito

Por qué parar hoy contra la crisis climática

Si se cumplen las predicciones, hoy tendrá lugar la movilización más grande de la historia contra la crisis climática. Uniéndose al movimiento que comenzaron el año pasado Greta Thunberg y escolares de diferentes partes del mundo, una multitud variopinta de organizaciones —colegios, universidades, sindicatos, iglesias, organizaciones de derechos humanos, etc.— y jóvenes acompañados de gente de todas las edades se manifestará de alguna forma para hacer un llamado por la acción urgente contra el mayor riesgo existencial que enfrentan la humanidad y el planeta.

Aunque el epicentro va a ser la marcha de los jóvenes y miles de personas al frente de la sede de la ONU en Nueva York, donde el lunes se reunirán los presidentes del mundo para discutir el tema, hay movilizaciones muy diversas programadas en miles de puntos, que pueden encontrarse en el sitio globalclimatestrike.net. Por ejemplo, en Bogotá la cita es en la plaza de Bolívar a las cuatro de la tarde y en Barranquilla, en el parque Luis Carlos Galán a las 5 p.m. Pero muchos otros pueden participar de forma más individual, en sus sitios de trabajo, sus hogares o las calles.

Si bien hacer huelga y no ir al colegio los viernes es la forma emblemática del movimiento de jóvenes para protestar por la falta de acción de gobiernos, empresas y las generaciones adultas contra el calentamiento global, la forma de manifestarse hoy es muy variada y está abierta a todos: parando actividades unos momentos y siguiendo la huelga por los medios y las redes sociales, hablando de la crisis climática a la hora del almuerzo, o simplemente haciendo un minuto de silencio para darse cuenta de la necesidad de cortar las emisiones de carbono a la mitad en los próximos años, de modo que la humanidad evite los escenarios más catastróficos de la crisis.

En la columna pasada expliqué las razones por las que el impacto de esta movilización puede ser fundamental para alcanzar ese objetivo. Algunos lectores respondieron, con razón, ¿por qué yo? ¿Por qué manifestarse si el problema parece inabarcable y en el cual la contribución individual parece mínima? Pensando en esa pregunta me encontré con una elocuente lista de razones que dio esta semana Bill McKibben, el autor que escribió el primer libro periodístico sobre el cambio climático (After Nature) hace ya 30 años. Cito solo algunas de las razones de McKibben, que pueden ser las propias para muchos de nosotros que las recordaremos hoy:

“Manifestémonos porque lo que hagamos esta década importará por miles de años.

“Manifestémonos porque la ciencia de la crisis climática es real, porque la física existe, porque la química importa.

“Manifestémonos para poder ver a nuestros nietos —o cualquier otra persona—a los ojos.

“Manifestémonos porque el mundo que nos fue dado aún es tan dulce”.

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