Por: Patricia Lara Salive

Por qué votar por Fajardo

“El principal problema de nuestra sociedad es la confianza”, afirma el candidato Sergio Fajardo. “Tenemos que recuperar la confianza en las personas, en las instituciones. Derrotar la corrupción…”.

Y tiene razón Fajardo: si nos educamos, y aparte de más ciencias, matemáticas, artes y letras aprendemos a confiar en nosotros mismos para, así, poder confiar en los demás; si nos educamos hasta el punto de que descubramos que nuestros familiares, vecinos, amigos, conocidos y desconocidos son personas dignas de confianza; si los gobernantes nos demuestran que podemos confiar en ellos; si logramos hacer retroceder el índice de desconfianza de los colombianos, Colombia da un salto adelante.

Es que es inaudito que nuestro promedio acumulado de desconfianza, según las encuestas de cultura ciudadana de los últimos diez años, realizadas en 57 municipios, sea del 62 %. Es decir que sólo el 38 % de los colombianos confía en los otros cuando, por ejemplo, en los países escandinavos, más del 80 % de sus habitantes considera que sus semejantes son dignos de confianza.

Y esa desconfianza repercute en todo: en la economía, en los presupuestos del país y de las empresas, en el bienestar de la gente, en el desarrollo social, en la felicidad de las personas… ¿Ustedes se imaginan el dinero que nos ahorraríamos si en lugar de contratar tantos porteros que hacen requisas inútiles, escoltas que no sé a quién cuidan, contralores que quién sabe qué controlan, cárceles que se vuelven escuelas del crimen, y fiscales todopoderosos dedicados a perseguir “malos” que, muchas veces, no resultan tan malos se invierte en contratar maestros extraordinarios que se vuelvan verdaderos guías para que todos construyamos esa nueva sociedad que anhelamos tener, basada en valores constructivos?

¡Y es que la noticia es que no somos tan malos como creemos! Sólo requerimos un cambio de chip, que es precisamente lo que propone Fajardo. Vean esta grata sorpresa: la Corporación Corpovisionarios, fundada por ese gran maestro Antanas Mockus, y su director ejecutivo, Henry Murrain, han hecho interesantes experimentos sobre confianza en Colombia, y han concluido que “no es cierto que la gente sea tan mala y perversa como nos dicen”. Por ejemplo, a fines del año pasado, Henry puso un puesto de empanadas en el centro de Bogotá, justo al frente de la plazoleta de la Universidad del Rosario. Al lado colocó una caja con un letrero que decía: “La empanada vale $1.500 y con gaseosa cuesta $2.500. Como estoy manipulando alimentos, por favor, usted mismo páguese y coja las vueltas”. ¿Y saben cuál fue el resultado al final del día? Que se habían llevado 112 empanadas y habían pagado 110. Es decir, que sólo dos habían dejado de pagarlas, o sea, que el 98 % de quienes cogieron las empanadas eran personas confiables. (Caracol TV proyectará un documental sobre ese tema).

Experimentos similares se han repetido en empresas y en lugares públicos. Y el resultado ha sido parecido. Y, ¡sorpréndanse!, esos resultados son similares a los que arrojan experimentos semejantes en Londres y Nueva York.

¿Y saben qué pasó en Medellín en la alcaldía de Sergio Fajardo? Que a pesar de que le tocó una época tan difícil, pues lidió nada menos que con la reinserción de los paramilitares, al final de su mandato el índice de confianza se había situado cinco puntos por encima del promedio nacional.

Así que ese cambio de chip que Fajardo generaría en los colombianos, y que haría que el país diera un gran salto adelante, es la primera razón para votar por él.

(Continuará…).

www.patricialarasalive.com, @patricialarasa

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