Por: Patricia Lara Salive

Por qué votar por Fajardo (II)

¿Por qué la educación puede hacer que el país supere la pobreza y la corrupción?

Miren esta historia:

— En Dinamarca se pagan impuestos altos, pero la gente ve que el Estado se los retribuye, dice Guillermo Camacho, un editor colombiano que hace más de 20 años vive en Copenhague. —Allá todos cuentan con salud y educación gratuitas y de calidad, buena infraestructura, seguridad y tiempo libre para estar con sus familias y disfrutar de eventos culturales. En Copenhague —agrega— la gente trabaja cerca de seis horas diarias y tiene cinco o seis semanas de vacaciones obligatorias al año, que no pueden tomar en dinero, sólo en días de descanso.

— ¡Pero Dinamarca debe ser un país muy rico!, le digo.

— No tanto, contesta. — Dispone de algunas industrias farmacéuticas, de reparación naval, de productos químicos, de derivados del acero, del hierro y de metales no ferrosos, de procesamiento de alimentos, de textiles, de muebles y de madera.

— Y si no es tan rico en lo económico, ¿cómo ha llegado a ser tan rico en lo social?,_ le pregunto.

— Los daneses tienen una formación luterana y calvinista y, para ellos, primero está el trabajo; conciben su vida de manera austera, sin grandes lujos; y eso lo combinan con una conciencia y una convicción del cumplimiento del deber y de la honestidad. Por otra parte, en el siglo XX, la socialdemocracia implementó para la población una política de bienestar social.

— ¿Y cuáles son los valores de esa sociedad?, vuelvo a preguntarle.

— Primero, la honestidad, responde. —Por eso la corrupción es ínfima. Después, la transparencia: cualquiera puede acceder a los archivos públicos. La sencillez: muchos ministros van a su trabajo en bicicleta, y los nietos de la reina van al mismo colegio que los hijos de un chofer de bus. La franqueza: los daneses dicen las cosas de manera directa. El pragmatismo y la eficiencia: trabajan pocas horas pero producen mucho. La determinación: cuando deciden hacer algo, lo hacen. La intolerancia con lo que está mal hecho: son muy críticos de todo lo que los hace perder tiempo, no funciona, o está mal… Por esa razón, si alguien hace trampa o es corrupto, su mal comportamiento lo sacan a la luz pública, lo persiguen y lo “desprestigian”. Y el respeto por la vida: en Dinamarca, un asesinato es una noticia de orden nacional y, por supuesto, la criminalidad es muy baja.

Al despedirme de Guillermo Camacho pienso en el salto hacia adelante que daría un país tan rico y creativo como Colombia, si sólo cambiáramos ciertos valores y la inversión en educación fuera la prioridad.

Por ese motivo; porque estoy convencida de que si nos educamos y adquirimos conciencia de las necesidades de los otros; si practicamos la norma de que nuestros derechos terminan donde comienzan los de los demás; si aprendemos a ser honestos hasta el punto de que no toleramos ni usufructuamos la deshonestidad de nuestros allegados; si eliminamos de raíz la corrupción porque las mayores sanciones sociales que reciben los corruptos provienen de sus propias familias; si se impulsan la ciencia y la tecnología; y si se vuelve indiscutible que los acuerdos se tienen que cumplir, pronto alcanzaríamos el bienestar social de Dinamarca, una tierra mucho menos rica que la nuestra, pero habitada por gente mucho más educada que nosotros.

Por ello, y para que vivamos en un país donde la vida sea grata, los invito a votar por el único candidato que ha prometido que, si gana, educará a Colombia y nos cambiará al chip de la autodestrucción: Sergio Fajardo.

www.patricialarasalive.com

@patricialarasa

 

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