Por: Columnista invitado

Por un Estado palestino

En un claro desafío a Israel y a Estados Unidos, la Asamblea General de la ONU reconoció a Palestina como Estado observador no miembro, con 138 votos a favor, 9 en contra y 41 abstenciones.

El 29 de noviembre de 2012, las celebraciones en Cisjordania y Gaza emocionaron al mundo y recordaron las palabras del líder palestino Yasser Arafat: “No olvidéis que sobrevivimos al Imperio romano”.

El 29 de noviembre de 1947, la ONU cometió un error estratégico: legitimó la creación del Estado de Israel con derechos plenos a partir de 1949 y no reconoció al Estado palestino, invalidando la resolución 181. La ocupación del territorio palestino en 1967 tuvo como consecuencia el desplazamiento de más de 300.000 personas y la destrucción de algunos pueblos. A lo largo de 65 años, la comunidad internacional se ha olvidado de Palestina y reconocido a Israel como un Estado soberano, con su ingreso pleno a la ONU.

Ser un Estado observador no miembro de la ONU “es tener el mismo estatus del Vaticano, un Estado sin pueblo, con un territorio de 44 hectáreas en un enclave de Roma”. A pesar de no tener voto ni derecho a presentar resoluciones en la Asamblea General de la ONU, Palestina podrá demandar a los israelíes por crímenes de lesa humanidad ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya (máximo órgano judicial de la ONU) y en la Corte Penal Internacional.

Esta corte fue constituida por el Tratado de Roma, ratificado por 121 países; sin embargo, Estados Unidos, Rusia, Israel y China no hacen parte de la misma, no la reconocen ni legitiman su jurisdicción. La Corte Internacional de Justicia declaró ilegal el muro que encarcela los territorios palestinos: en 2004 un fallo exigió que Israel destruyera el muro. En 2012 el muro sigue siendo símbolo de la soberbia de Israel y del bloqueo de personas y mercancías.

Un triste recuerdo son los años 2008 y 2009, cuando Israel atacó la Franja de Gaza. Después de 22 días de combate, hubo 1.300 palestinos muertos, entre ellos civiles y niños. Detrás de las atrocidades cometidas por Israel está su aliado incondicional: Estados Unidos, que en la administración Bush le concedió a ese país US$ 21.000 millones y en la administración Obama ha incrementado más de 20% esa cifra.

El 30 de noviembre de 2012, el imaginario palestino seguía intocable: las inhumanas condiciones de vida de su pueblo, la energía y el agua en las manos de los israelíes, las cárceles israelíes como destino de un sinnúmero de palestinos.

La ONU sin duda dio un paso audaz, pero no se habló de la posibilidad de retirada de Israel del territorio palestino ni de la restitución del mismo. En vísperas de Navidad, cuando gran parte del mundo se “humaniza”, la comunidad internacional intenta corregir uno de los errores estratégicos más costosos de la ONU. Ojalá, no se lave las manos.

 

* Beatriz Miranda

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