Comunidad y desarrollo

Por una policía comunitaria, participativa y preventiva

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Desde la óptica de comunidad y desarrollo, expuesta a través de mis columnas semanales en el diario El Espectador y otros medios, considero que tengo autoridad moral para proponer a quienes vayan a reformar la institución policial buscar que sea más comunitaria, más participativa y más preventiva:

1. Policía comunitaria: La institución policial y sus miembros deben conocer muy bien la geografía e idiosincrasia de las regiones a donde van a prestar el servicio. Existen sitios y comunidades con comportamientos muy disímiles, por lo tanto, los agentes del orden deben estar actualizados sobre cuáles son estas particularidades, para poder abordarlas a efectos de prestar un servicio de vigilancia y control más efectivo, con pleno conocimiento de causa.

2. Policía participativa: En todas las regiones de Colombia se crean instituciones de desarrollo comunitario de diferente orden y perfiles. Muchas veces la Policía Nacional desconoce los fines y objetivos de ellas, razón por la cual con frecuencia se crean conflictos de intereses y de mala interpretación. Por esta razón es recomendable que los miembros de la policía destacados en el lugar busquen vinculación directa con los directivos de la institución.

3. Policía preventiva: Con la vinculación comunitaria y participativa, es más fácil emprender un programa de prevención contra el delito, donde tanto agentes del orden como directivos de las organizaciones tomen conciencia para llegar a los ciudadanos con un mensaje claro y amigable.

En esta columna no pretendo hacer caso omiso del procedimiento policial exagerado, ocurrido el día 9 de septiembre, contra el abogado Javier Ordóñez, que fue lo que prendió las alarmas ciudadanas, generando una serie de protestas, algunas pacíficas y otras violentas, con muertes, heridos, saqueos y daños a varios CAI de la Policía.

La Policía Nacional fue fundada el 5 de noviembre de 1891, por el presidente Carlos Holguín Mallarino. Según la Constitución Política, forma parte de lo que es la Fuerza Pública, integrada también por las Fuerzas Militares (Ejército, Fuerza Aérea y Armada). La Policía Nacional es un cuerpo civil armado, dependiente de la Nación, cuyas funciones están estipulas en el artículo 218 de la Constitución Política de 1991. El jefe máximo de la Policía Nacional es el presidente de la República.

Desconocer los servicios prestados por la Policía a nuestro país sería ir en contra de los principios y valores básicos de nuestra propia democracia, defendida por esta institución con valor y patriotismo a través de sus 129 años de existencia.

Gracias a la Policía Nacional nuestro país se ha sostenido democráticamente —con algunas alteraciones de orden público propiciadas por grupos subversivos al margen de la ley— desde su fundación hasta nuestros días.

Como en los últimos tiempos se han venido haciendo serios cuestionamientos sobre el actuar y el desempeño de la Policía, sería muy importante para quienes vayan a integrar su reforma tener en cuenta que se trata de un organismo civil armado que, a través de sus 129 años de existencia, ha venido cumpliendo una labor institucional en defensa de la vida, honra y bienes de los ciudadanos.

No hay que confundir los excesos policiales con el estricto cumplimiento del deber. Infinidad de veces, para poder someter a ciertos grupos de ciudadanos o delincuentes que por diferentes circunstancias pretenden turbar el orden público, se ha requerido de mano dura y firme para detenerlos y ponerlos a disposición de las autoridades competentes.

Es claro que en todo sistema democrático son permitidas las protestas pacíficas. Lamentablemente, con los hechos originados por el caso del abogado Javier Ordóñez las cosas tomaron un rumbo diferente, pues fueron muchos los subversivos y delincuentes comunes que se sumaron a las protestas, simple y llanamente para promover hechos vandálicos, aprovechar el caos, saquear comercios, incendiar los CAI y causar todo tipo de daños.

Los ciudadanos de bien continuaremos apoyando a nuestra Policía Nacional. Si algunos reparos tenemos que hacer, lo haremos en forma pacífica, y si se requieren reformas de fondo, procuraremos hacer propuestas concretas.

Lo que sí queremos dejar muy en claro es que la Policía Nacional hay que dejarla donde está. Pasarla al Ministerio del Interior sería politizarla y agravar el problema.

urielos@telmex.net.co

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