Por: Cartas de los lectores

Por una reforma tributaria con sentido social

Con respecto al tema de la mal llamada “ley de financiamiento”, que está presentando al Congreso el actual gobierno para su discusión y aprobación, la cual no deja de ser una mala reforma tributaria, hay muchas cosas por decir, como ya ustedes lo mencionaron en el editorial del domingo, y la primera y más obvia es tener que admitir y reconocer que no existe una sola persona pensante y sensata que no considere y acepte que todo Estado necesita tener los recursos necesarios para su funcionamiento, por lo que siendo así todos debemos tributar para que estos los obtengan.

Pero en estos temas hay diversidad de opiniones y criterios, desde los que tienen y dan los especialistas hasta los que hacemos los más legos. En cuanto a las formas de hacerlo, por lo que el seguir insistiendo, como se hace en Colombia, en que solo sea la clase media a la que se le debe exigir y pedir estos recursos y sacrificios, es un despropósito y una gran injusticia, que ya raya en la maledicencia, y como si fuera una terca y torpe obsesión de los gobiernos de turno, ya que siempre ha sido ella a la que se le ha visto como si fuera la única franja poblacional con recursos ilimitados, y por eso han sido el único objetivo a atacar.

Igualmente todos conocemos que, a nivel mundial, se tienen y se aplican otras metodologías y sistemas, para hacerlo de otras maneras, como ya lo han hecho, y hacen, aquellos otros países que han logrado sobreponerse a estos tipos de errores y discusiones tributarias, y de índoles económicas, mejorando y superando los problemas estructurales que los afectaban, al poder lograr combatir y reducir, a sus mínimas proporciones, como primera medida, la corrupción pública, eliminando también la evasión y la elusión de impuestos sobre aquellas personas, empresas o negocios que no los deben hacer, tener ni poseer; mejorando al mismo tiempo la productividad de las empresas públicas y privadas, eliminando paralelamente el tráfico de influencias y metiendo en cintura los lobbies permanentes que hacen esas empresas, industrias y negocios en los congresos, para por ellos obtener exenciones y beneficios, de igual forma combatiendo los gastos desmedidos en el funcionamiento de las dependencias y empresas estatales, atacando y eliminando los carteles en las contrataciones oficiales, protegiendo y respetando los ingresos de los pensionados; evitando por esos caminos la propagación de las injusticias sociales, y con ello no permitiendo la concentración de las riquezas en pocas manos o negocios, y dejando por lo tanto de cometer los mismos errores, y este tipo de fallas reiterativas, sobre una parte especifica de su población.

Octavio Cruz González

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