Por: Julián López de Mesa Samudio

Pornogastronomía nacional (I)

La cocina y los rituales alrededor de la misma cuentan más de un pueblo que la historia que de sí mismo quiera narrar. La identidad de una nación se construye desde lo que ésta come y cómo lo come.

Tener una gastronomía propia brinda una sólida y positiva identidad cultural y es la manifestación de un estado espiritual sano.

Colombia no tiene identidad gastronómica reconocida nacional ni internacionalmente. Tener unas pocas recetas autóctonas no es tener gastronomía. Tan sólo en el último lustro algunas universidades han abierto un espacio serio, amplio y trascendente a la gastronomía en nuestro medio al ofrecer programas profesionales de gastronomía (como el de la Universidad de la Sabana).

Empero, el país se ha visto inscrito forzosamente en procesos globalizadores y ha estado desde hace ya años cada vez más influenciado por las modas gastronómicas mundiales. El problema está en que nos abrimos a un mundo de posibilidades sin tener claro quiénes somos nosotros y qué imagen queremos proyectarle al mundo. La apuesta que va ganando es la apuesta superficial y cortoplacista por la moda o, peor, por lo que se percibe que es la moda (“tendencias mundiales”); lo que somos y mostramos pasa por el esnobismo del momento; por lo que Carlo Petrini, el fundador del movimiento Slow Food, llama “pornogastronomía” (la comida desprovista de espíritu; usada, fotografiada, mancillada).

Lastimosamente, las decisiones relacionadas con nuestra identidad gastronómica frente al mundo parecen estar en manos de burócratas y políticos del Ministerio de Turismo, que torpe e irresponsablemente pretenden mostrar una imagen cultural de Colombia que no sólo no se compadece con la realidad, sino que sigue perpetuando modelos identitarios revaluados, parciales y parcializados. Dichos agentes del Ministerio de Turismo confunden vanguardias con modas y superficialmente eligen qué, cómo, cuándo y dónde vender la imagen gastronómica de Colombia.

Madrid Fusión es uno de los eventos gastronómicos más importantes del mundo. Este año, gracias a los ingentes esfuerzos del Ministerio de Turismo, Colombia se presentará ante el público gastronómico mundial y por fin revelará todo su potencial gastronómico: a dos hermanos “innovando” con la preparación del pez león que tanto daño le hace a los corales colombianos; dos cocineros, famosos por su cocina francesa, mostrarán cómo en Colombia la gastronomía está sirviendo como método de control ecológico de especies dañinas. Dos cocineros que trabajan también para la más famosa y cuestionada cadena de comidas rápidas del mundo. El otro representante de nuestra gastronomía es un joven empresario de restaurantes cuyo gran aporte es la implementación de ciertas técnicas de cocina molecular; moda culinaria ésta que desde hace años se ha ido revaluando e incluso rechazando por quienes sí están a la vanguardia de la cocina mundial.

Sí. Es triste.

Sin embargo, estoy convencido de que en unos años la actual generación de colombianos que sí piensa en una identidad gastronómica colombiana corregirá el camino y poco a poco reemplazará a los actuales funcionarios ignorantes. Seguros estamos en la Atalaya de que para Madrid Fusión 2018, Colombia no sólo no hará el ridículo siendo parte de la pornogastronomía, sino que sorprenderá, como puede hacerlo, al mundo entero con sus verdaderos sabores, sus olores, sus matices, su alma.

 

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