Por: Columnista invitado

Porque no es lo mismo, no es igual

A pocas horas de iniciarse la discusión sobre la unión de parejas del mismo sexo, la mayoría de argumentos que se han expuesto son de activistas y defensores de la comunidad homosexual, quienes han dado una interpretación “muy suya” a la sentencia de la Corte Constitucional. Por eso, los ciudadanos debemos conocer realmente las implicaciones de dicha sentencia.

Es claro que si bien es cierto la Corte Constitucional en la Sentencia C-577 de 2011 exhortó al Congreso a crear un vínculo jurídico para la protección de derechos de las parejas homosexuales, nunca igualó ese vinculo con el matrimonio y, por el contrario, expresamente dijo: “...existen diferencias entre las parejas heterosexuales y las homosexuales, no hay un imperativo constitucional de darles tratamiento igual, ya que a causa de la no semejanza de los supuestos es improcedente la analogía total...”, así que el Congreso no puede de ninguna forma llamar matrimonio a ese vínculo jurídico.

Y no sólo no habló de matrimonio, sino que además le dijo al Congreso que de regular ese institución, tenía limites, “...los límites que se deben observar al instituirla, límites que, principalmente, tienen que ver con la no afectación del reconocimiento y la expresa protección que el artículo 42 contiene respecto del matrimonio...”.

También es necesario tener claridad, que la Corte aclaró que el no reconocer el matrimonio homosexual, no implica la violación de tratados internacionales que hacen parte del bloque de constitucionalidad.

Llegó la hora de dejar atrás el discurso de la discriminación y la homofobia, con el que se busca manipular, callar a los contradictores y apartarse de los verdaderos argumentos. La misma Corte, al declarar exequible la expresión “un hombre y una mujer” del artículo 113 del Código Civil, expresó que en el uso de esta expresión “es inadmisible predicar la existencia de una discriminación”, así que defender esta postura no es discriminatorio y no tenemos por qué callarnos.

El cambiar el concepto de matrimonio es cambiar la sociedad misma, la redefinición del matrimonio impacta social y culturalmente, por lo que no se trata sólo de las parejas homosexuales y de lo que ellos hagan con su vida, nos incluye a todos, una reforma de este tipo inmediatamente altera la política de educación de los niños y como en Uruguay, donde no han pasado dos semanas de haber sido aprobado el matrimonio homosexual, cambia hasta las canciones infantiles en la búsqueda de hacerlas “igualitarias”.

*Clara Lucía Sandoval /Concejal del Partido de la U en Bogotá.

 

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