¿Cómo es posible que un cristiano se atreva a excluir, segregar, rechazar y aun dañar a su prójimo?

En el nombre de Dios y sus leyes hay quienes promueven hoy la exclusión de quienes se salen de la norma. En este texto, el reverendo Angel Daniel Barrera recuerda los personajes que el texto bíblico reivindica a pesar de haber sido segregados socialmente.

¿Y si Moisés, perseguido sin haber nacido, hubiese muerto en el Nilo, quién hubiera liberarado al pueblo y lo hubiera conducido hasta Canaán?ISTOCK

Porque Dios no envió a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para salvarlo por medio de él. Juan 3:17 (DHH)

Es importante entender que la historia relatada en todo el texto bíblico hace referencia a personajes que, en razón a su condición, procedencia o conducta habrían sido o fueron segregados socialmente.

Vamos a empezar con el Santo Job. ¿Cómo un personaje de tanta riqueza llegó a ser discriminado, aun por sus amigos, y juzgado por preceptos imaginarios que ellos consideraban eran ciertos? Cada uno de ellos hace una disertación acerca de los posibles errores de Job y el mismo Job hace defensa frente a ellos acerca de su conducta, expresándoles que su comportamiento ha sido correcto, que no ha robado ni se ha aprovechado de su próximo. Pero sus amigos simplemente callan. A todo esto, responde Dios mismo desde un lugar inaccesible (algunas traducciones dicen desde un torbellino, otras desde la oscuridad) y dice: ¿Quiénes son estos que transforman las palabras de sabiduría en necedades? E inmediatamente le pregunta a Job, de tal manera que el Santo Job reconoce su ignorancia.

Seguimos adelante. Vamos a Ur de los caldeos, donde vivía Abraham, un hombre con riquezas pero que no tenía descendencia. Es de anotar lo importante que era para el mundo primitivo de esa época el tener descendencia; no tenerla indicaba no tener el favor de los dioses. Y, sumado a esto, cuando la tuviese debía sacrificar su primogénito si es que no había lluvia. Tendría que pasarlo por el fuego o emparedarlo; es apenas obvio que si este personaje escucha una misteriosa voz que le promete descendencia, él irá siguiendo esa voz; esta voz es la voz de Dios que le ofrece una oportunidad nueva de vivir y realizarse; llega a tener dos hijos, uno con su criada y otro con su esposa, cada uno padre de una nación: los Ismaelitas y la nación de Israel, a través de Isaac, siendo el primero expulsado de la casa de su padre por los celos de la esposa de su padre; viene a ser rescatado literalmente por el ángel de Dios.

De los descendientes de Abraham, a través de Isaac está Jacob; este muchacho, siendo el menor, con pormenores que no atenderemos en ese momento llega ser heredero de Isaac; pero antes de tomar su herencia, es tratado como siervo durante 14 años para poderse casar con la mujer que amaba, y pese a todos los intentos que su suegro hizo para mantenerlo pobre, es bendecido por Dios en todo momento (no importa quiénes o cuántas veces nos aíslen, Dios es amor y bendición). José, uno de los hijos menores de Jacob, después de ser visto por sus hermanos como el hijo consentido, termina como esclavo, es vendido en Egipto, luego encarcelado injustamente; pero el final de esto es: Dios quien lo lleva a ser el segundo después del faraón.

Pero prosigamos con 400 años de esclavitud... Y es un muchachito que fue perseguido sin haber nacido, cuya vida fue puesta en riesgo aun al intentar salvarlo, que fue rescatado por la hija del faraón y criado en la corte del faraón como niño consentido, que no había sufrido en carne propia los rigores de la esclavitud y que se percibía a sí mismo como tartamudo, quien llega a ser el encargado de liberar al pueblo y conducirlo hasta Canaán.

Más segregados: Una mujer llamada Tamar que no pudo concebir un hijo de su esposo Er, y al morir éste, su cuñado Onán decide no darle descendencia a su hermano (se estipulaba en la ley del levirato, debía procurar descendencia a su hermano fallecido), razón por la que ella se disfrazó de prostituta y, puesta a un lado del camino, “sedujo” a su suegro y se embarazó; ella, cuando está a punto de ser apedreada, demuestra quién es el padre biológico de su hijo y libra sus vidas, convirtiéndose en madre de Fares, uno de los ancestros de nuestro Señor Jesucristo.

Vamos adelante, al momento de tomar Jericó; una prostituta de oficio llega a ser parte del pueblo de Israel y mujer de Salmón y madre de Booz; sin embargo, no son los únicos ejemplos. Estaba escrito (Deuteronomio capítulo 23; 3-6: no entrará Amonita ni Moabita en la Congregación del Señor): Ruth la Moabita, menos de cuatro generaciones después de esta sentencia, llega a ser parte de la congregación del Señor y a ser del linaje por el cual Nuestro Señor será encarnado.

El rey David fue ungido por el profeta Samuel desde muy joven, pero esto cambió su vida dramáticamente, al punto que llegó a ser perseguido por el mismo rey Saúl, y cuando llego a ser rey, al ver a una hermosa mujer que vivía junto al Palacio (Betsabé, la mujer de Urías el Hitita), la hace llamar y la embaraza; como no le es posible convencer a Urías de que vaya su casa (y de esa manera ocultar su pecado), comete homicidio de manera indirecta; Betsabé es la mamá del rey Salomón; el hijo de una adúltera llega ser el rey más sabio de Israel y ancestro de nuestro Señor.

Durante el tiempo de la deportación a Babilonia, aun los descendientes de linaje real fueron tratados como esclavos; ejemplo de ellos es Daniel; pero por misericordia de Dios no sólo consigue ser parte del gobierno babilónico, sino que además sobrevive a este y llega a ser un funcionario importante también en el imperio persa. Estamos hablando de un esclavo, traído de un país pobre, pequeño e insignificante frente al gran imperio; estamos hablando de alguien que para el pueblo de Babilonia y de Persia no era nadie, y llegó a ser jefe de gobernadores y sátrapas porque Dios quiso.

Elías el profeta era temido por el poder sobrenatural de hacer descender fuego del cielo y detener la lluvia, pero ermitaño; Eliseo, su sucesor, fue objeto de burlas por su calvicie; Jeremías, otro profeta, fue llevado preso y también puesto en un pozo como castigo por dar una profecía contraria a la voluntad popular.

En el punto máximo de la segregación podríamos tener a nuestra madre, la madre de la Iglesia, la Santa Virgen María, quien concibió del Espíritu Santo a nuestro Señor y Salvador; por esto el ángel de Dios se le aparece a su esposo José, diciéndole que no la abandone; si él hubiese abandonado a la virgen María, muy seguramente ella hubiese sido apedreada, juzgada por fornicación, aunque ella no había conocido varón alguno.

La iglesia primitiva que inicia en Israel por mandato de nuestro Señor, quien comisionó a los apóstoles, es despreciada por los judíos, lo cual ocasionaba problemas civiles que obviamente no eran del agrado del imperio romano y, por ende, convertía a esta secta en foco de malestar social a ojos del Imperio romano, siendo también para los griegos (eruditos), considerados como ciudadanos de tercera con poca capacidad intelectual; razones por las cuales estos “cristianos” se convirtieron en “diversión” del imperio al ser entregados a los leones y gladiadores en el estadio, entre muchas otras formas de tortura, segregación y persecución.

Toda la historia y todas las historias relatadas en el texto sagrado hacen referencia a historias de segregación, a historias de esclavitud, a historias de represión; que sólo por la gracia de Dios, quien muestra su amor en cada uno de estos casos, construyen la historia como la conocemos, teniendo en cuenta que en algunos casos, bien sea por sus intereses, sentimientos o falta de visión entre muchas otras opciones, los antes perseguidos en algunos casos han sido luego perseguidores, y sus víctimas los nuevos rescatados por Dios.

¿Y si Abraham no hubiese salido de su ciudad? ¿Y si Jacob no hubiese sido siervo? ¿Y si José no hubiese sido esclavo, prisionero y gobernador? ¿Si hubiese muerto Moisés en el Nilo? ¿Si hubiesen sido apedreadas, segregadas, excluidas, las mujeres de las que hablamos en este relato? ¿Podemos negar, viendo todo esto, el amor de Dios por los marginados excluidos y rechazados? ¿Actuando en justicia (desde el punto de vista humano-social de la época) cuántos de estos hubiesen existido? ¿Podemos ver en todo esto el amor de Dios?

Historias de forasteros, de esclavos, de prostitutas, de adúlteros y adúlteras, de pobres, de huérfanos, de viudas, historias de rechazados, excluidos y segregados. Historias de personas que experimentaron personalmente la gracia y misericordia de Dios en sus vidas; esas son las historias de la Biblia, ese es el mensaje del evangelio, es el mensaje del amor. Y toda la ley se resume en dos mandamientos: número uno, amar al Señor Tu Dios por sobre todas las cosas; y número dos, amar a tu prójimo como ti mismo. ¿Cómo es posible que alguien que se llame cristiano se atreva a excluir, segregar, rechazar y aun dañar a su prójimo so pretexto de la ley, de lo instituido, de lo correcto? ¿¡No es evidente que la misma ley ha sido quebrada en más de una ocasión para demostrar el misericordioso amor de Dios!? 

Temas relacionados