Por: J. William Pearl

Posiciones

Los candidatos a la Presidencia no deberían temer ser de derecha, de centro o de izquierda,  pues asumir una posición no es malo. Los votantes a su vez, y muchas veces dependiendo de la edad que tengan, toman partido por una u otra corriente. En Colombia creer en una posición u otra no es del todo fácil, lo cual no debería ser así, pero muchas veces el temor hace que se decida por alguna vertiente, lamentablemente es el miedo y no la esperanza lo que tiende a movilizar a los votantes.

Si todos fueran de izquierda o de centro o de derecha existiría el unanimismo, no la democracia, pues el gran éxito de este sistema radica en  gobernar para todas  las vertientes  que se pronuncian. Es raro que una posición tenga una mayoría muy marcada, en el Congreso de Colombia están representados diversos tipos de tendencias. La carrera por la Presidencia es a otro precio, pues solamente triunfa una corriente. ¿Esto quiere decir que la tendencia que pierde lo perdió todo? Si su representación en el Congreso es lánguida y no tiene alcaldes ni gobernadores, es más difícil; si además su votación a la Presidencia no es tan buena, es mucho más complicado lograr que su voz sea escuchada.  Es decir, se requiere de diversas fuerzas  políticas  para lograr ser tenido en cuenta, además de un número  significativo de votos  a la Presidencia.

Hace no muchos años, en diferentes democracias del mundo el partido verde  no tenía la fuerza que tiene hoy, la razón es que como muchas otras cosas se tiene que  vivir un proceso y el mundo no estaba listo para escuchar los temas verdes. Hoy en día está más preparado, los votantes tienen más conocimiento y es por eso que son una tendencia que en Colombia empieza a tomar fuerza, pero no la necesaria aún. Ocupan en la encuesta de RCN y la FM el cuarto lugar los temas verdes que tienen en cuenta los electores para tomar su decisión  de voto. Ser verde no es ser de izquierda o de derecha,  consiste en asumir una posición frente al medio ambiente y así se debe entender en Colombia.

Colombia enfrentará  dentro de casi 30 días la primera vuelta presidencial y, como es natural, las diferentes tendencias están representadas, muchas tienen más de un líder que trata de diferenciarse de los demás. Casi todos los candidatos han sido claros en sus posiciones, todos menos Fajardo, quien le apostó a no ser “ni uribista ni antiuribista”, esta posición en un país tan dividido hace que los votantes lo piensen dos veces antes de depositar su voto por él. Muy seguramente tomó esa decisión para evitar polemizar y creyó que después de firmada la paz ese era el camino ideal para lograr llegar a la Presidencia. Apostó mal, aparentemente. Pues siempre habrá votantes que de acuerdo a su edad, a su estrato o a la ciudad en la cual viven, y a muchos otros factores, tomen una posición. Si Colombia fuera un país con muchos asuntos ya resueltos, sería posible que tuviera oportunidad un candidato como Fajardo frente a la mayoría de sus habitantes, pero lamentablemente faltan muchos asuntos por resolver en Colombia.

Aun cuando se piensa que Colombia ahora puede asumir el tema de la corrupción, todo el asunto de la guerrilla parece aún no terminado, y lamentablemente Colombia enfrenta un propósito que desde hace más de 50 años toca a los colombianos, la paz. Puede ser que Fajardo se adelantó a su tiempo, pero primero lo primero.

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