Apagón en Venezuela: el país está en riesgo de quedarse un mes sin luz

hace 5 horas
Por: Juan Pablo Ruiz Soto

Positivas y limitadas expectativas

EL 7 DE DICIEMBRE SE INICIÓ LA Cumbre de cambio climático (CC) en Dinamarca. Las discusiones evolucionan y cambian de tono de manera frecuente.

Hace un año el mundo tenía mucha confianza en esta Cumbre y se esperaba que nuevos y serios compromisos fuesen establecidos. Luego las expectativas bajaron y se pensó que nada pasaría en Dinamarca y que los países más contaminantes seguirían actuando como hasta ahora. Hace pocas semanas el optimismo volvió cuando los dos países más contaminantes, China y Estados Unidos, decidieron que sí se comprometerán con algunas metas.

EE.UU. se comprometerá a reducir las emisiones en un 17% para 2020 en relación con las emisiones de 2005. China se compromete a disminuir las concentraciones de gases efecto invernadero que emiten sus fábricas. Hoy, un chino emite una quinta parte de lo que emite un norteamericano y como país, seguramente seguirán aumentando emisiones. India dice que no reducirá su crecimiento y que aumentará emisiones, están en menos de un cuarto per cápita de lo que China emite. Brasil dice que bajará sus emisiones hasta en un 30% en relación con 2005 y basa su propuesta en disminuir quemas siempre y cuando obtenga alguna compensación por ello. Por su parte, la Comunidad Europea dice que su meta de reducir en un 20% sus emisiones para 2020 en relación con las que tenían en 1990 podría subir hasta un 30% si otros países se comprometen con metas importantes.

El compromiso de EE.UU. es pobre si lo comparamos con el de otros países. Quizá, sólo si los que cumplen y asumen responsabilidades dejan de comerciar con quienes no cumplen, existirá la presión suficiente para lograr cambios en el corto plazo.

Colombia, como miembro del Grupo de los 77, debe presionar por mayores compromisos de reducción de emisiones por los países industrializados y transferencia tecnológica a muy bajo precio para planificar un desarrollo bajo en carbón. Asegurar la compensación por mitigación cuando se evita la deforestación y al mismo tiempo negociar transferencia de recursos de los países industrializados para adaptación al CC, pues ya estamos viviendo sus efectos. Nuestros agricultores ya no saben cuándo sembrar, pues las lluvias ahora son más escasas pero torrenciales.

Son muchos los costos y retos que tenemos para asegurar un desarrollo sostenible y hace falta asumir un compromiso nacional, que debería ser liderado por el Congreso, el Ejecutivo y los políticos como voceros de la sociedad. En Colombia es muy poco lo que se está haciendo y muy pobre lo que se está proponiendo. Para citar un país con desarrollo económico similar al nuestro, en Costa Rica se invertirán en 2010, para favorecer la conservación de bosque en tierras privadas, mediante el pago de servicios ambientales, más de 20 millones de dólares provenientes del impuesto que los costarricenses pagan en los combustibles.

Me pregunto si Colombia está preparada para darle la bienvenida a una medida similar, es decir, incrementar en un 3% el valor de los combustibles para transferir recursos a la conservación de nuestros bosques y fuentes de agua, y si seremos capaces de vigilar y hacer efectivas estas políticas. En acciones frente al CC, somos un país dormido y los golpes nos están despertando. ¿Será que lo ambiental aún no mueve votos? Yo creo que sí, falta que alguien los capitalice con responsabilidad.

 

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