Por: Rafael Orduz

Pragmatismo: ¿Lo puede todo?

SIN DUDA, MUCHOS DE LOS ESCÉP-ticos andamos sorprendidos con Santos. Positivamente, se entiende.

Los nombramientos ministeriales, su actitud frente a las cortes, la gestión diplomática con Venezuela, el respetuoso trato hacia la oposición, la prudencia del Presidente, el código de ética (que parecería bandera verde, como también su postulado de “el derecho a la vida es sagrado”), producen optimismo.

Presidente pragmático, capaz de doblar la hoja con Chávez a pesar de las reiteradas ofensas de éste último, beneficiando el empleo y la economía de frontera. Y por ser tan fuerte el contraste con actitudes conocidas de su antecesor, emuladas con creces por algunos de los miembros de su equipo, y no pocas veces por Santos en el pasado, el escepticismo subsiste en algunos.

Hace dos meses, quienes bregábamos por otras opciones electorales, andábamos con una enorme desazón de cara al triunfo más que seguro de Santos en segunda vuelta. Algunos antecedentes, digamos que de tipo actitudinal, esparcidos en más de una década, que habían motivado a algunos caricaturistas a dibujarle con nariz larga, sumados a las picardías de campaña, produjeron angustia en más de uno.

Innecesarias acciones (entre otras cosas, por la ayuda inconsciente de la propia campaña verde), como la imitación de la voz de Uribe en cuñas radiales; el plagio de publicidad política de campañas de México y Honduras; la propaganda negra en barrios humildes en la que se advertía que Mockus acabaría con el Sisbén; la inundación de comentarios insultantes en las columnas de opinión de quienes estábamos a favor de la otra campaña (que, en su momento, la Silla Vacía denunció); el sabotaje en las redes sociales, daban a pensar en la valoración poco exigente en materia ética del tipo de medios utilizados de parte del candidato que punteaba las encuestas.

De pronto, vaya sorpresa, lo que nos agarra fuera de base es el estándar ético de los primeros pasos y declaraciones del Presidente y su equipo. ¿Pragmatismo político? Una forma simple de definir el pragmatismo en política es la de tomar decisiones bajo el lema de que lo que es verdad es lo que funciona. Sin ideologías ni principios. La aparente paradoja, en estos pocos días de gobierno, es que las señales que se dan se basan en principios democráticos y constitucionales. ¡Bienvenidas!

La clave en estos primeros días y semanas está en el compromiso de la nueva administración con políticas asociadas a sólidos motores de desarrollo, que permitan reducir de manera drástica las mayores tasas de inequidad y desempleo en la región, lastres estructurales que vienen de décadas: empleo productivo y calificado, repotenciación del campo, ciencia y tecnología, innovación, programas para jóvenes, políticas de desarrollo fronterizo, fortalecimiento de las regiones, calidad en la educación… Y una revisión de la torpe política antidrogas, en proceso de revisión en los mismos EE.UU., tanto la relacionada con las inútiles fumigaciones como las del consumo.

 

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