Por: Iván Mejía Álvarez

Preguntas

Los amistosos no son para montarse al carro de bomberos y tampoco para meterse en el ataúd. Son partidos para experimentar, sacar conclusiones, proyectar situaciones de orden táctico y estratégico, montar fórmulas para diversos partidos. Muchas veces los técnicos utilizan un amistoso para trabajar un partido futuro, no necesariamente el juego inmediato.

Varias preguntas quedan luego del 0-0 frente a Egipto, un rival escuálido en ataque, férreo en defensa, sin juego en el medio y que sólo llegó una vez con peligro en la primera etapa, pelota que sacó Ospina, enmendando un gran error de Dávinson y el mismo golero.

A menos que Pékerman piense algo extraño y tenga en mente a Matheus Uribe como volante por izquierda, no se entiende su posicionamiento en el campo. Es derecho, juega con la cancha cambiada, tiene mucho menos fútbol ofensivo que Izquierdo o Muriel. En la primera etapa apareció en un remate desviado por la vía aérea y pare de contar. Con el ingreso de Mojica, pasó al medio y entonces fue volante de primera línea hasta que, dada su intrascendencia, lo relevaron. El técnico puede tener sus razones, pero a simple vista parece un disparate cambiarle el perfil y no usar un especialista como extremo zurdo.

Levantar y levantar centros para el remate aéreo de Falcao no parece una buena fórmula y supedita a Colombia a no tener volumen de juego a ras de tierra. Se pierde la conexión, el toque, la salida con pelota dominada. Y así jugó Colombia mientras el samario estuvo en la cancha. Nunca una diagonal, nunca un pase perfilado, nunca buscarlo por abajo, sólo arriba. Mala idea.

Lerma jugó de volante en primera línea con Sánchez, es decir, dos volantes de marca, de recuperación. No tuvo Colombia un centrocampista que engarzara el equipo, que superara la primera línea de presión adversaria para conectar a James y a Cuadrado. Cuando Egipto se metió atrás en el segundo tiempo fue el momento para que el volante del Levante saliera del fondo y cumpliera una tarea de mixto.

A favor de Colombia, la lucidez de James, el mejor del campo y el jugador diferente de la selección, con personalidad, presencia y pase gol. En la inicial le puso dos bellos centros a Falcao, otro a Matheus, una pelota de gol a Cuadrado y un tiro libre en el palo. Y en el segundo tiempo dos remates y un buen accionar. Lástima que esté tan solo, porque ni Cuadrado, ni Quintero, ni Izquierdo parecen entenderlo.

No hay, hasta ahora, otro partido y mientras llega el debut las preguntas flotan en el ambiente. Pero ni el carro de bomberos ni el ataúd. Fue solo un amistoso.

 

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