Preguntas

Los colombianos, por todo lo que agita diariamente este país, nos vivimos haciendo preguntas que nacen del simple asombro o de la incredulidad o la indignación. Aquí van algunas, con las que colaboraron algunos amigos cercanos, que van desde problemas locales hasta otros mayúsculos, de carácter nacional. Y las que faltan.

¿Cómo se explica que Avianca, que celebra por estos días ruidosamente sus 100 años, siga sirviendo bebidas calientes en vasitos de icopor y repartiendo agua en botellas de plástico, elementos dañinos para el medio ambiente?

¿Por qué no hay control a los numerosos conductores de taxi que no están inscritos legalmente en el aeropuerto y que pululan en la salida de pasajeros ofreciendo sus servicios piratas, con los consecuentes riesgos para los desinformados?

¿A qué genio se le ocurrió, en una ciudad colapsada como Bogotá, bloquear un carril en muchas calles para abrirle espacio a las patinetas, mientras hay miles de bahías donde se prohíbe parquear, inutilizadas absurdamente?

¿Por qué razón ningún candidato a la Alcaldía de Bogotá se refiere jamás al posible arreglo de la malla vial de Bogotá, que con sus cráteres es un factor más de entorpecimiento de la movilidad? ¿Es utópico soñar con calles normales, donde no haya huecos?

¿Qué razón de ser sigue teniendo el día sin carro, que tanto perjudica al comercio y a los profesionales, si la contaminación mayor la causan los vehículos de carga, en la última jornada sólo se logró una disminución de la contaminación en un 10%, no hay taxis suficientes y en Transmilenio la gente va más apeñuscada que siempre?

¿Con qué derecho algunos colombianos hablan despectivamente de “venecos” para referirse a los venezolanos, cuando durante años hemos sido humillados en España con el adjetivo “sudacas”?

¿Por qué nadie del alto gobierno dijo nada a propósito de las inexplicables condolencias que dio el general Eduardo Enrique Zapateiro por la muerte de Popeye?

¿No es una absoluta desmesura que la Fiscalía pretenda imputar 20 años de cárcel a la hija de Aída Merlano por ayudarle en su fuga, en un país donde los mayores corruptos están condenados a mucho menos y pagan la pena en su casa? ¿A qué se debe este ensañamiento?

¿Quién sabe qué está pasando en el Ministerio de Cultura? ¿Existe el Ministerio de Cultura?

¿Por qué ningún gobierno se apersona del problema de las cárceles, sabiendo que en ellas se violan a diario los derechos humanos?

¿Cuándo se diseñará un sistema de seguridad social para los campesinos que, aunque nos alimentan, siguen siendo ciudadanos de segunda categoría?

Y, finalmente, una mía, particular, desesperada: ¿podrá el correo explicarme donde están los libros que jamás me llegan, y que me envían de los más distintos lugares geográficos?

 

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