¿Cómo hacer para que el mandato anticorrupción no quede en el aire?

hace 2 horas
Por: Cartas de los lectores

Prelaciones invertidas

La primera página de su periódico, que también es nuestro, en letras mayúsculas trae el titular "Sin agua potable".

En el subtítulo uno lee algo que sobrecoge a cualquier persona pensante: 521 municipios del país reciben agua sin ningún tratamiento y la cifra estadística del DANE añade que, en este año, solamente 56,3% de los hogares rurales está conectado a un acueducto.

En la separata Mercado de Dinero se indica que para el cambio de monedas recientemente hecho se invirtieron 35 mil millones y que se gastarían 221.638 mil millones si se aprueba la innecesaria disminución de los tres ceros a los billetes, y que una de las razones que aduce Mauricio Cárdenas, flamante ministro de Hacienda, es que eso daría al país un estándar internacional y haría posible que estemos en el grupo de países privilegiados que hacen parte de la OCDE. No señala que se trata de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, que es conocida como el club de los países ricos, y cuyos idiomas oficiales son el inglés y el francés, de manera que solamente llegara él, o los ministros subsiguientes, y nadie de los 521 municipios que ahora consumen agua sin tratar. Esto me parece solamente deseo de figuración.

¿Cómo es posible que se inviertan esas ingentes sumas de dinero, que salen de nosotros los contribuyentes, mientras más de la mitad de los colombianos rurales no tienen ni siquiera agua potable?

Las prelaciones parecen estar invertidas. ¿Cómo es posible que el Gobierno sostenga que la propuesta de eliminar los tres ceros a los billetes beneficie a los colombianos, mientras que las necesidades básicas a las que tienen derecho, como son la salud, la educación, la vivienda y el agua potable, están en total atraso?
La pasada Cumbre de las Américas también fue parte del despilfarro innecesario. No se verá ninguna carta de protesta como esta que envío. Ya sabemos que Colombia sigue siendo el país con mayor desigualdad social de América Latina y tal vez del mundo, y seguirá así por siempre.

La lógica que tratan de hacer creer, que ya no se comprarán 1.000 pesos de pan sino un peso, es un sofisma de distracción. Si el salario básico pasara de 566 pesos a 5.666 tal vez lo creeríamos útil. Si se mostrara que Colombia tiene educación gratis, que la salud no está colapsada, que la vivienda es absolutamente total para cada familia colombiana, entonces sí se podría pensar en entrar a la OCDE con todo el derecho de ser parte del club de los países ricos.

Añado dos adagios populares que traigo a colación: quien tiene cuatro y gasta cinco no ha menester bolsillo, y el que reza de enero a enero, el dinero es del banquero.

Héctor A. Chamorro. Bogotá.

 

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