Por: Columnistas elespectador.com

Preocupación a la venezolana

¿Chavismo sin Chávez? ¿Revolución Bolivariana sin el caudillo? Estos imposibles llevaron a Caracas a anunciarle al pueblo lo que hubiésemos creído un impensable, que a la larga no lo fue: la decisión de embalsamar su cadáver y, con ello, inmortalizar su figura para garantizar la prolongación de la revolución.

Lamentamos la muerte de Chávez, pero a la vez observamos con preocupación el futuro de la hermana república, dadas las actuales condiciones de “olla a presión”: una tasa de inflación total a diciembre de 19,5%, y de 24% en alimentos, según cifras oficiales, y una última devaluación del “bolívar fuerte” —dese cuenta de semejante contradicción— que corroerá aún más la capacidad de compra de los ya estrechos bolsillos del pueblo, pues en Venezuela más del 70% de los alimentos son importados (cifra no oficial) y la industria nacional diferente a la petrolera es casi inexistente.

¡Y lo que falta por devaluar! Es una verdad a todas luces que la falta de inversión en infraestructura petrolera llevó a que la producción cayera desde 3,2 millones de barriles diarios de crudo promedio en 1998, a 2,5 millones de barriles diarios en 2012. La continua caída en producción, por más que los precios se sostengan en los actuales niveles, se seguirá quedando corta frente al desbordado gasto público en servicios sociales y campañas electorales, con lo cual la casi segura segunda devaluación que se espera para este año amenaza con desestabilizar los ya caldeados ánimos… Y probablemente ni venezolanos ni colombianos deseamos una segunda versión de la “primavera árabe a la venezolana”.

Por: CAMILA ESTRADA, Helm Bank.

 

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