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Preparando el terreno

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La Unión Europea asume uno de sus mayores desafíos al reactivar la actividad turística en medio de la pandemia. Con Italia a la cabeza empieza a quitar los candados a sus fronteras internas y externas y da la largada a la reapertura de esta industria en el Viejo Continente. El paso dado por la península lo repetirá en el transcurso de las próximas semanas la mayoría de países de la región, para dar inicio oficial a la desescalada del sector a partir del primero de julio.

Europa es el destino turístico mundial por excelencia. El peso de esta industria en su economía es poderoso. En buena parte de sus regiones cumple un rol estratégico en el desarrollo, debido a su potencial como generador de empleo, con efectos colaterales en otras industrias, como la del transporte, la agroalimentación y la cultura. Dentro del TOP 10 de los países con más altos ingresos por concepto de turismo internacional, la UE recibe la mayor tajada. España, Francia, Italia y Alemania, junto con el Reino Unido, suman el 50% de los viajes internacionales.

En 2019 el sector contribuyó al Producto Interior Bruto (PIB) de la Unión Europea con el 4,1% y representó un 5,3% de la mano de obra total -unos doce millones de empleos-. Si se le agregan los trabajos indirectos, la contribución es aún más elevada, alcanzando un 10,5% del PIB y un 11,7% del empleo total -27,9 millones de trabajadores-, según el Parlamento Europeo. En el mundo, por su parte, contribuye con 330 millones de puestos de trabajo; es decir, con uno de cada cuatro del total global.

En términos interanuales, el turismo registró una caída superior al 80% de los ingresos durante el primer semestre de este año, con un derrumbe en la facturación que se mide en miles de millones de dólares. Esta situación está generando un efecto demoledor en toda la economía global y de ahí la importancia que merecen los viajes y el turismo como soporte estratégico para las finanzas mundiales.

Italia fue el foco del brote de la pandemia en Europa. Suma 235 mil contagios y 34 mil muertes, y su economía sufre de crisis aguda. Su plan de reactivación -como sucederá en muchos países- se soporta en ejecución de obras públicas e impulso al turismo. Este último -que el año pasado le contabilizó 62 millones de viajeros internacionales- será determinante para su resurrección y, por eso, para orientar el objetivo, el Gobierno italiano aprobó un paquete de estímulos por 4.000 millones de euros, que incluye subvenciones de 500 euros a familias con bajos ingresos anuales para que los puedan gastar en hoteles locales durante la segunda mitad del 2020.

La ofensiva para recuperar economías por medio del turismo cobija a la casi totalidad de los países de la Unión, que luego de tres meses de confinamiento y una desescalada en tres fases iniciarán, cada uno a su propio ritmo, el intercambio de turistas, mediante la oferta de corredores turísticos; es decir, zonas con bajos niveles de virus y en las que se provean medidas eficientes de bioseguridad.

Alemania abrirá sus fronteras el próximo lunes, Francia plantea hacerlo la misma fecha, Portugal distensionará las limitaciones que exceptuaban a los viajeros de naciones de habla portuguesa, y el resto de países miembros revisará sus protocolos para lanzarse al agua e iniciar un proceso solidario de integración regional, que facilite la movilidad sin restricciones.

Los gobiernos de la Unión emprenderán la aventura de reabrirse, confiados en el eventual control del virus logrado en esa parte del planeta. La eliminación de la obligatoriedad de guardar cuarentena por parte de los turistas, a cambio de que las autoridades ejerzan estricta vigilancia epidemiológica, les mostrará el camino a seguir a los países de este lado del océano, ahora que el foco principal de la pandemia ha viajado de Europa a América y al este europeo, con Estados Unidos, Brasil y Rusia, asumiendo los mayores desafíos.

Estados Unidos, sin embargo, empezó la apertura de sus parques temáticos, tras el arranque del Universal Studios Florida, el 5 de junio, mientras Rusia prepara planes de desconfinamiento para promover la visita a los balnearios de Sochi y de otras ciudades del mar Negro, como Crimea, en tanto que Brasil, que ha pasado a ser el tercer país con más muertes por Covid-19 -cerca de 34 mil- mantiene las fronteras rigurosamente cerradas.

Europa, entonces, se enfrenta a uno de los mayores retos desde el punto de vista turístico: reactivar el sector, en víspera de la temporada de verano -una bocanada de oxígeno para una actividad que está literalmente desplomada- y en medio de una coyuntura sanitaria de menor alarma, debido a la atenuación del número de infectados y fallecidos por la COVID-19.

La pandemia mantiene al planeta en riesgo inherente de exposición al Covid-19, pero la industria de viajes y turismo está dispuesta a recuperar el rumbo. Decisión que tarde o temprano deberá tomar el sector turístico colombiano, preparando el camino y aprovechando las experiencias de la Unión Europea, ojalá encauzadas a salvaguardar la salud pública, a fomentar una cultura de responsabilidad social y a virar hacia un ecosistema más sostenible y digital.

Posdata. El Reino Unido, que desde el 31 de enero dejó de ser parte de la Unión Europea, ordenó desde el lunes una cuarentena especial para los viajeros que lleguen al país, decisión cuestionada por las principales compañías aéreas, que la consideran discriminatoria, irracional y desproporcionada. Este país registra el segundo número más elevado de muertos en el mundo, con 40.700 fallecidos.

gsilvarivas@gmail.com

@Gsilvar5

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