Documental: "Lo que no les quitaron a los Torres"

hace 14 horas
Por: Óscar Sevillano

Presidente Duque, rechace públicamente el proyecto de “Ley Arias”

No es posible que, mientras los colombianos demuestran su indignación por los hechos de corrupción que se han dado en Colombia y que han provocado la evidente desconfianza de parte de la ciudadanía hacia la clase política y las instituciones, el Legislativo comience a darle la venia a un proyecto de ley que se hace con la clara intención de rescatar de la prisión a Andrés Felipe Arias, con el silencio cómplice pero complaciente del Ejecutivo.

Por más que el Centro Democrático lo niegue y haga ver el proyecto de ley, que busca darle la posibilidad a quienes fueron juzgados en única instancia,  como una idea que promete poner en sintonía a Colombia con un derecho fundamental de carácter universal, garantizándoles la posibilidad, a quienes fueron condenados por la Corte Suprema de Justicia con anterioridad al año 2017, que su caso sea revisado y pueda ser impugnado, aquí está la clara intención de redimir el nombre de uno de sus amigos, es decir, Andrés Felipe Arias.

El presidente Duque debería ser consciente que, con hechos como estos, le será muy difícil mantener la confianza de los colombianos que piden cero tolerancia con la corrupción,y que, si el Legislativo llegase a aprobar del todo el denominado “proyecto de ley Arias”, su Gobierno perderá toda autoridad moral para hablar de lucha anticorrupción.

Es justamente por lo anterior donde se evidencia la desconexión de Duque con el país y tiene razón el procurador, Fernando Carrillo, en llamarle la atención para que escuche a la ciudadanía.

Podrá decir el primer mandatario que esto corresponde a una iniciativa del Legislativo y que, como buen demócrata, respeta “la independencia de poderes”, lo que en ningún momento le impide al Ejecutivo pronunciarse en contra de esto, pidiendo su respectivo hundimiento.

La lucha contra la corrupción y el clientelismo no se da únicamente con la negativa de los nombramientos políticos, ésta se extiende a la posibilidad de impedir que, desde el Estado, cada quien defienda a sus bandidos.

Andrés Felipe Arias fue condenado por la Corte Suprema de Justicia e inhabilitado por la Procuraduría de Alejandro Ordóñez, hoy embajador de Duque, por la corrupción en Agro Ingreso Seguro, y así no le guste ni a Álvaro Uribe ni al Centro Democrático, la ley debe cumplirse y la justicia debe aplicarse.

Resulta contradictorio asegurar que se tiene un total compromiso con los temas anticorrupción mientras se permiten ideas como estas.

Cuando la lectura elemental de lo que está sucediendo en Colombia es el grito de una ciudadanía que se despierta y que pide compromiso para luchar contra las prácticas mal sanas en la administración pública, lo mínimo que se espera del primer mandatario, de su partido político y su equipo de Gobierno es que respondan atendiendo con prontitud y los oídos abiertos a esta innegable demanda.

Qué pesar que la respuesta que está dando tanto el  presidente de la República como las personas que le rodean es la de invitar a conversar, conversar y seguir conversando, no sé si con la intención de configurar un elemento distractor, mientras desde el Ejecutivo y el Legislativo se hace todo lo contrario a lo que se pide en las calles, como por ejemplo, la no complacencia con la corrupción, en este caso, la de un uribista como Andrés Felipe Arias.

Cambiando de tema, quienes le piden al procurador general de la Nación, Fernando Carrillo, no utilizar al Ministerio Público como plataforma para una eventual campaña a la Presidencia, deberían hacerle la misma petición al ministro de Defensa Carlos Holmes Trujillo.

@sevillanoscar

895396

2019-12-11T18:00:13-05:00

column

2019-12-12T06:06:11-05:00

jrincon_1275

none

Presidente Duque, rechace públicamente el proyecto de “Ley Arias”

70

3896

3966

 

Buscar columnista

Últimas Columnas de Óscar Sevillano

¿Dónde está la ministra de Transporte?

Los concejales de Bogotá y sus escoltas

La mermelada dietética de Iván Duque

El país más corrupto

La lora de Petro