Presidente, no desperdicie esta oportunidad de paz

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Más tardaron el Consejo de Seguridad de la ONU, el papa y hasta el Eln en proponer un cese al fuego de tres meses por razones humanitarias, que el presidente, Iván Duque, en responder que no.

Esas salidas destempladas de Duque ante las pequeñas ventanas que se le abren a la paz completa son ya un leitmotiv de su retórica. Sin embargo, vale la pena recordar la cronología de los hechos e insistir en que tanto Duque como el Eln entren en razón.

El 1° de julio, el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, por unanimidad, expidió una resolución en la que insta a un cese general e inmediato de las hostilidades en todas las situaciones, y “exhorta a todas las partes en los conflictos armados para que se comprometan inmediatamente en una pausa humanitaria duradera, durante al menos 90 días consecutivos, a fin de permitir la prestación de asistencia humanitaria en condiciones de seguridad, sin obstáculos y de forma sostenida”.

El 2 de julio, Carlos Ruiz Massieu, representante especial y jefe de la Misión de Verificación de la ONU en Colombia, expidió un comunicado en el que recuerda que el cese unilateral declarado por el Eln en abril, “junto con la ausencia de operaciones militares contra ese grupo por parte de la fuerza pública, resultó en la reducción de la violencia en algunas zonas del país y, por lo tanto, en un alivio en las condiciones de muchas poblaciones afectadas por el conflicto”, y agregó que “la resolución del Consejo de Seguridad brinda una nueva oportunidad para redoblar los esfuerzos en esta dirección”.

El 5 de julio, el papa calificó de “encomiable el llamamiento a una cesación del fuego, que permitiría la paz y la seguridad indispensables para prestar la asistencia humanitaria que se necesita con tanta urgencia”, y afirmó “que esta resolución del Consejo de Seguridad puede convertirse en un valiente primer paso para el futuro de paz”.

El 7 de julio, el Comando Central del Eln, en respuesta a los llamados del Consejo de Seguridad de la ONU y del papa, le propuso a Duque “pactar un cese al fuego bilateral por 90 días” y agregó que en caso “de pactarse este cese bilateral, se crearía un clima de distensión humanitaria, favorable para reiniciar los diálogos de paz entre el Gobierno colombiano y el Eln”.

Pero horas después de expedido el comunicado, Duque respondió con un trino: “Nuestro Gobierno nunca dejará de cumplir el deber constitucional de enfrentar la criminalidad en todo el territorio. El Eln es un grupo terrorista que ha flagelado con barbarie el país por décadas. Colombia les exige que liberen a los secuestrados y pongan fin a sus actos criminales”.

Es decir, guerra y más guerra.

Ya es hora de que tanto el Eln como el presidente recapaciten: si bien es cierto que el primero ha empezado a recibir golpes contundentes del Ejército (la muerte, hace semanas, de un importante comandante de esa organización y la captura de varios responsables del atentado a la Escuela de Policía General Santander), también lo es que el Eln tiene una gran capacidad de hacerle daño al país y al Gobierno, y que, en los territorios, la gente clama porque se dé ese cese al fuego, para que los pocos recursos del Estado puedan dedicarse a controlar la pandemia.

De modo que a ambos les conviene dejar la terquedad y pactar ese cese al fuego humanitario y bilateral, que debería ser también un cese a las hostilidades, con lo cual el Eln tendría que dejar de secuestrar y reclutar menores.

Pero deberían pactarlo ya.

www.patricialarasalive.com, @patricialarasa

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