Por: Cecilia Orozco Tascón

¿Presionados los perseguidores del uribismo? Vea, pues

No soy la más sobrada ni me las doy de valiente, pero sé bien que cada columna que escribo o cada emisión de Noticias Uno que sale al aire gracias al trabajo independiente de su equipo periodístico, me y nos expone a toda la gama de ataques que son posibles en esta sociedad de moral descompuesta.

Sin embargo, no permitiremos que nos amedrenten por tenebrosos que sean los personajes que intenten coaccionar nuestra libertad de expresarnos sobre asuntos impactantes del país. La semana pasada, sin que nada tuvieran que ver los temas que iban a tratarse en la plenaria del Senado con este, la bancada uribista despertó con sus gritos al resto de sus colegas mientras protestaba por “las presiones” que estarían ejerciendo “una columnista” y las Farc contra tres de sus compañeros que integran la Comisión de Instrucción elegida para revisar el caso Pretelt.

Como se sabe, Jorge Pretelt funge todavía como magistrado de la Corte Constitucional –¡y dicta cátedra jurídica desde allí!- pese a tener la condición judicial y política de acusado debido a su intento de conseguir $500 millones a cambio de un fallo de tutela. La jornada de los gritos uribistas en el Senado coincidió con el día miércoles cuando se publica esta columna. El título (“Pretelt se salió con la suya”) y contenido de mi comentario de la fecha se relacionaban con la parsimonia de esa comisión compuesta mayoritariamente por ellos, los aliados del investigado, y con su seguro propósito de salvarlo así este acto espurio sea coadyuvado por las hipócritas bancadas gubernamentales. ¡Quién dijo miedo! El recinto de la plenaria se llenó con la ira de los intocables.

El congresista Ernesto Macías inició: “Si continúan las presiones como las hay…, que los tres senadores nuestros más bien presenten su renuncia y no se expongan ellos ni el partido”. Siguió el pulido Carlos Mejía: “que hagan con ese proceso… lo que les dé la gana, pero no van a tratar a todo el Centro Democrático de bandidos… y (de) jueces de la impunidad”. Continuó Paloma Valencia (una de los tres uribistas de la Comisión): “algunos «opinadores» de los medios que pretenden decir que porque el magistrado Pretelt fue «ternado» por el presidente Uribe, el Centro Democrático está comprometido con la impunidad”. E intervino —faltaba más— el perseguidor de hábito José Obdulio Gaviria quien posa ahora de perseguido y quien tiene a su cargo —qué suerte la de Pretelt, “por sorteo”— la revisión del texto de la acusación en su contra. Exhibiendo su prepotencia, Gaviria desvió por un momento su ataque y lo dirigió contra su colega de bancada Macías cuando lo calificó implícitamente de cobarde por su propuesta de retiro “ante semejante presión histérica de las Farc y de una columnista que asusta a los congresistas”. Y concluyó con un ampuloso yo me enfrento solo a esa pelea: “(dejen) sobre mi cabeza y sobre mi cuerpo todas las piedras y el agua sucia que quiera enviar cierto sector de la prensa y de la política”.

Por supuesto, el reto no paró ahí. A continuación, el instructor Gaviria le dio una “entrevista” a su más cercano áulico, calumniador profesional de redes sociales, en que sostuvo: “no voy a permitir que los tiempos de mi labor sean fijados por una columnista alevosa y el terrorista alias Iván Márquez”. Cuentas de Twitter apócrifas y momentáneas unas, de uribistas reales otras, se llenaron con trinos sobre “Cecilia Orozco e Iván Márquez”. Esta no tan graciosa ni inocente asociación, me pone, desde luego, en situación de riesgo que deberá sopesarse sin exagerar sus efectos, pero con seriedad. Concluyó mi semana con una citación judicial del defensor de Pretelt, Abelardo de la Espriella quien me denunció por mis opiniones. !Qué raro! Tres hombres con intereses en un escándalo político judicial, contra una mujer periodista que denuncia los intríngulis del caso: el investigador del magistrado - supuestamente neutral como exige la justicia - aliado en sus estrategias con el escritor de Pretelt y con el abogado de la defensa. El instructor Gaviria, que ha dicho que no ha tenido tiempo de mirar el expediente, se refiere así al texto de la acusación del representante Bedoya: "la pieza que yo leí es de un nivel infantil". Y después aseguran que soy la que prejuzgo. Repito: no me asustaré.

 

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2016-05-31T15:28:15-05:00

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2016-05-31T23:15:19-05:00

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