Por: Cartas de los lectores

Prevención de violencia contra periodistas

Prevención de violencia contra periodistas

La sentencia del Tribunal de Bogotá que ordenó al expresidente Uribe retractarse de inmediato por la calumnia que le hizo a Daniel Samper Ospina es un excelente antecedente para la defensa de la libertad de expresión en Colombia, especialmente esa expresión crítica que se manifiesta en diferentes modalidades. Debió hacerse un mayor y mejor despliegue de este hecho para que esta lección de vida periodística sirva tanto a quienes escriben como para los personajes públicos, especialmente, que deben tener total conciencia de lo que dicen y hacen.

El reportaje que Cecilia Orozco Tascón le realiza al relator especial para la libertad de expresión del continente publicado en El Espectador (06-08-2017) confirma la pertinencia y acierto de la mencionada sentencia. La hostilidad permanente hacia quienes ejercen el periodismo, particularmente el de opinión, es un factor que no contribuye a la erradicación de la polarización en una sociedad que está con ansias de paz y esa responsabilidad recae, precisamente, en los líderes políticos que arrastran gente fanática, fanatismo que no les permite distinguir la crítica de la calumnia.

Pero atrévase a decirles una verdad –no una calumnia– a los seguidores de Uribe congregados en el CD… el alboroto que armarían, y eso que además de él tienen otros “ilustres” que dicen cualquier cosa descabellada o despalomada. Y vaya a ciertos juzgados a instaurar la demanda… a ver cómo le va.

La decisión del magistrado del Tribunal de Bogotá tendría que ser objeto de mucha reflexión y estudio en las facultades de periodismo y comunicación social, y en las de derecho. Ojalá se realizaran eventos donde los futuros formadores de opinión puedan aprender mucho de estos hechos reales. Hoy en día la forma de las cosas ha cambiado mucho. Por ejemplo, la plaza pública ya no tiene razón de ser, ésta fue asumida por las redes sociales, pero en uno u otro espacio, la ética no cambia, como tampoco la responsabilidad y la valentía de quienes quieran pensar en voz alta. Por otra parte, ser personaje público no le da derecho a calumniar por “ser vos quien sois…”. Obviamente, los personajes públicos y los periodistas deben estar preparados, siempre, para recibir cualquier clase de diatriba. A uno le pueden exagerar sus defectos y manías, pero no pueden calumniarla. Pienso que ese fue el gravísimo error de Uribe Vélez, pretender manifestar su animadversión por Samper Ospina por medio de la calumnia. Más la habría valido enviarle una carta, fuerte si así lo quería, expresando su inconformidad por una u otra columna. Ahora, el periodista también debe revisar la forma como expresa su sarcasmo y sátira para no confundir a los fanáticos.

Ana María Córdoba Barahona. Pasto.

Envíe sus cartas a [email protected].

 

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