Prevención exclusiva

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Los isleños del archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina se encuentran hundidos bajo el agua, más que por la fuerza de la naturaleza y los huracanes, por una mezcla de corrupción de los gobiernos locales sumada a la indiferencia e indolencia histórica del Gobierno nacional.

De este y de los anteriores.

Hay que recordar que el 8 de agosto de 2018, en su primer día de gobierno, el presidente Iván Duque viajó a San Andrés a, supuestamente, ofrecer soluciones a los problemas del archipiélago. “Hoy estamos cumpliendo otra promesa”, dijo. Esas palabras ahora se demuestran inexistentes y vacías.

También, que el 26 de enero de 2019, durante el taller Construyendo País #20, Duque vistiendo una guayabera azul anunció los compromisos adquiridos por el Gobierno nacional con la población del archipiélago, tras escuchar a la comunidad representada en 24 voceros que dialogaron con él.

Dentro de los anuncios se prometió, en un lapso de cuatro meses, elaborar un proyecto para la nueva infraestructura del hospital de Providencia, de manera conjunta con la Gobernación. Los cuatro meses pasaron y esto nunca sucedió.

También se hicieron juramentos de reducir el índice de agua no contabilizada y aumentar la cobertura del servicio de acueducto y alcantarillado en dos escalas: una en 2019 y una en 2020. No ha pasado la primera.

En abril de 2019 se entregarían $16.000 millones para profundizar el canal de acceso marítimo al muelle de Providencia y $10.000 millones para la construcción de un nuevo muelle en la isla. Sobra decir que esto tampoco sucedió.

Y así sigue el listado que Duque leyó en temas de educación, vivienda, energía, tecnología y medio ambiente. Pero dentro de los compromisos del presidente nunca se contemplaron planes de asistencia ante emergencias por la fuerza de la naturaleza. (Ver taller).

¿Sorprende?

No mucho. Menos cuando Duque, en un trino del 16 de noviembre, atinó a decir que la emergencia por el paso del huracán Iota en el archipiélago no pudo ser prevista, ya que pasó de tormenta a categoría 5 en cuestión de horas. Eso es mitad falso.

Es cierto que nadie puede controlar la fuerza con la que un huracán va a pegar en tierra, pero gracias a los radares estos pueden seguirse minuto a minuto.

El Centro Nacional de Huracanes publicó desde el sábado 14 de noviembre a la 1:00 p.m. que cualquier proyección de ruta de Iota pasaría por encima de Providencia y Santa Catalina, bordeando a San Andrés, y que se convertiría en un huracán “extremadamente peligroso”.

Los que viven en zonas de huracanes saben que la recomendación siempre es esperar lo mejor, pero prepararse para lo peor. Y eso debió hacerse con la gente del archipiélago, pero no, el Gobierno no tuvo la planeación para proteger a la población y prevenir muertes y desapariciones cuando el huracán pasó por esa zona el lunes en la madrugada.

Ahora bien, el Gobierno sí tomó una precaución.

El mismo sábado 14 de noviembre a la 1:02 p.m. el Twitter de la Presidencia de la República publicó un video que muestra que la primera dama de la Nación, María Juliana Ruiz, viajó a San Andrés el jueves 12 de noviembre, en el avión de la Fuerza Aérea Colombiana con matrícula FAC-1282.

La primera dama hizo un importante trabajo de entrega de 15,2 toneladas de ayudas humanitarias a los damnificados por el paso del huracán Eta que dejó, una semana antes, cerca de 53 familias perjudicadas y 45 casas que terminaron parcial o totalmente destruidas.

Así, pareciera ser que la única reacción de planeación y prevención que tuvo el Gobierno nacional ese sábado 14 de noviembre a la 1:00 p.m., cuando ya se sabía que el huracán Iota pasaría por el archipiélago, fue sacar y proteger a la primera dama de la zona de peligro.

Así como se oye.

De resto, dejó a la población del archipiélago sin la suficiente preparación para este desastre y por eso ahora sufrimos las consecuencias, más que de la fuerza de la naturaleza, de la apatía del Gobierno por una población isleña que solo alimenta con promesas incumplidas.

@yohirakerman, akermancolumnista@gmail.com

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