Por: Iván Mejía Álvarez

Primero, Venezuela

La victoria conseguida frente a Bolivia quedará reducida a nada si no se consiguen los seis puntos del doble enfrentamiento novembrino contra Venezuela y Argentina.

La meta, casi que una obsesión, es terminar el año con nueve puntos que permitan esperar el larguísimo descanso eliminatorio: se volverá a jugar en junio, cuando habrá que disputar dos juegos de visitante contra Perú y Ecuador.

Puede resultar más mediático el juego contra Messi y compañía. Cada cual tiene su concepto y todas las opiniones son respetables, pero el choque contra Venezuela resulta para este periodista vital, difícil, un partido de esos donde habrá que recurrir a todo el arsenal táctico-estratégico para sacarlo adelante.

Los patriotas de hoy son otra cosa, hace dos eliminatorias vienen creciendo y la reciente Copa América mostró un equipo bien sustentado en lo colectivo, incansable trabajador en el mediocampo y potente arriba. No hay dudas que hoy ya no brillan tan sólo por el talento de Juan Arango y que en sus filas se han ido consolidado jugadores que actúan en el exterior al lado de los grandes del mundo. Amorebieta, Rincón, Luzena, Rondón, son exponentes de lo anterior.

El mensaje de esta columna no es de temor, es de respeto y seriedad. No se debe pensar en Argentina y olvidar que el juego inaugural del binomio será con la vinotinto. Lo primero es lo primero y el cuerpo técnico debe inculcar a los futbolistas la obligación de concentrarse en el partido contra esa Venezuela que ya le ganó a Colombia en Barranquilla, que no tiene temor de la humedad y el calor, que exigirá mucho talento para sacarla de su posición de 4-4-2 y hasta 4-5-1 con que se pararán en el Metropolitano.

Venezuela puede plantear un partido largo, defendiéndose, cerrando espacios, moviéndose en el contragolpe y jugando con la ansiedad del equipo y de la tribuna. El publico será fundamental para entender que el choque dura 90 minutos y que se debe tener paciencia, esperar la oportunidad y concretarla.

Leonel mostrará sus cartas esta semana y en la convocatoria deben figurar dos variantes. Un volante de marca para cerrar partidos y un volante armador para intentar descifrar juegos cerrados por las bandas que requieren de un filtrador de pases y de un jugador con talento que ponga los dos delanteros de cara al gol. Para pensar en Argentina, primero hay que pasar por Venezuela.

Buscar columnista

Últimas Columnas de Iván Mejía Álvarez