Por: Alberto Carrasquilla

Problema Capital

Según Doing Business, la institucionalidad tributaria colombiana es una de las mas adversas a los negocios que hay en el mundo:

entre 183 países analizados ocupamos el lugar 116 en el índice general y el lugar 171 en términos de la tasa de tributación total. Cualquier discusión seria sobre nuestro estatuto tributario debería comenzar por proponer derogarlo y hacer explícita la alternativa sugerida.

Creo que detrás de muchos de los llamados a eliminar las llamadas “exenciones al capital” , en ningna de las cuales aparece la propuesta paralela de derogar el marco que las ampara, subyace la nociva idea de que subir el gravámen a la acumulación de capital es un almuerzo gratis sin efecto sobre el crecimiento.

Esta hipótesis es completamente incorrecta como planteamiento empírico y muy peligrosa como discurso político en un país donde la idea de gravar la inversión privada siempre resulta estupenda porque equivale a clavar ricos y ejercer, asi, la virtud del progresismo.

Un trabajo reciente informa a las claras la magnitud del error. En gran síntesis, el estudio busca contestar una pregunta muy simple. Colombia, tiene hoy día un ingreso per cápita, medido en precios de paridad, de unos US$8,400 según el último reporte estadístico del FMI. Estados Unidos, de otra parte, tiene un ingreso per cápita de US$47,400, 5.6 veces más alto. ¿Como explicar la diferencia de US$39,000 anuales?

Para contestar la pregunta, los autores cuantifican la importancia relativa de cuatro factores en la explicación del diferencial de ingreso entre uno y otro país. Los cuatro factores son el capital físico por habitante (máquinas, edificios, infraestructura), el capital humano promedio (tamaño y calificación de la mano de obra); la productividad por habitante y la tasa de participación laboral.

En el caso de Colombia, Daude y Fernández-Arias muestran algo muy interesante y muy relevante para el debate tributario que comento. Primero, que un 35% de la diferencia (unos US$13,650) se debe a que nuestra productividad es más baja que la americana. Segundo, encuentran que otro 20% de la diferencia (unos US$7,800)  se debe a que nuestro capital humano no es tan capacitado. Tercero, encuentran que prácticamente nada de la diferencia se debe a nuestra tasa de participación. Por último, encuentran que el grueso de la diferencia, un 43%, es decir la bicoca de US$16,770 dólares de paridad, se debe a que en Colombia el stock de capital es muy bajo.

Es claro, a la luz de estos resultados, que una de las tareas importantes que tenemos es elevar el stock de capital físico y elevar, no reducir, la relación capital / trabajo. Subir el gravamen a las utilidades empresariales, como ocurriría si se eliminan las mal llamadas “exenciones”, al tiempo que se mantiene el resto del desastroso estatuto tributario en el cual existen, es una apuesta segura en la dirección contraria a la meta de elevar nuestro nivel de vida.

Cosa similar pasa con propuestas consistentes en elevar el impuesto a la inversión para reducir, por la puerta de atrás, el precio relativo del trabajo frente al capital. Comparto la idea de que para generar empleo hay que bajar fuertemente el costo de contratar personal nuevo, pero creo que hay que hecerlo con medidas directas y no a través de este tipo de carambolas a tres bandas.

Yo creo que hay que eliminar la inmensa mayoría de las exenciones tributarias, tanto las empresariales como las personales, donde la lógica que las sustenta es absurda y el problema más agudo. Sin embargo, creo que sería una locura proceder a hacerlo sin modificar a fondo el resto del estatuto. Habría, por ejemplo, que bajar fuertemente la tasa del impuesto de renta, modernizar el régimen de depreciación y de pérdidas fiscales y reinventar todo el kafkiano régimen del IVA.
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