Por: Cartas de los lectores

Problemas de la justicia

Es contundente la frase "harto hay por hacer para reformar la justicia sin necesidad de deformar la Constitución Política del país", expuesta en el comentario editorial "otras reformas a la justicia" del periódico El Espectador, en la edición del 19 de julio del presente año.

Con la anterior base queremos indicar que una verdadera reforma a la justicia debe partir de la descongestión de procesos, que la aplicación de la justicia se haga en forma eficaz y ajena a actos de inmoralidad y también de tráfico de influencias.

También deben existir normas para evitar y también castigar el nepotismo y las componendas de toda índole entre los órganos de toda la rama.

En cuanto a la descongestión de procesos nunca se acabará mientras en los llamados juzgados de descongestión se nombren a abogados sin ninguna experiencia.

La gravedad de la situación por la falta de la aplicación de una verdadera justicia en Colombia se puede medir con el hecho, a manera de ejemplos, que tres procesos civiles iniciados en los años 1995 (uno) y 1997 (dos) aún no han terminado.

Ahora bien, si en todos los juzgados del país se aplicara a cabalidad el Código General del Proceso (Ley 1564 del presente año ), otra situación sería en materia de eficacia.

Entonces la falta de eficacia y la existencia de múltiples situaciones de inmoralidad y tráfico de influencias son los hechos primordiales que afectan la verdadera justicia en Colombia y en contra de ello se debe legislar más y muy pronto; por lo anterior, es pertinente la frase del escritor francés Montesquieu, “la ley debe ser como la muerte, que no exceptúa a nadie”.

 

Jorge Giraldo Acevedo. Santa Marta.

Un aplauso

Aplausos para Colombia, que se alzó con el máximo galardón en El Cairo, Egipto, al obtener el primer lugar en la competición de Danza Prems Shakt, bajo la dirección de Antonina Cabal. Esta disciplina combina la armonía, purificación y liberación de energía para lograr una sanación en mente, cuerpo y espíritu. La fusión de mapalé, cumbia y diferentes ritmos colombianos con los aires árabes fueron definitivos para deslumbrar al exigente jurado. Curiosamente Antonina por primera vez fue jurado, lugar reservado únicamente para hombres, en bailes donde obviamente no participó Colombia. No era fácil ganar en el país del río Nilo que en tiempo de los Ptolomeos, fue el máximo centro artístico y literario de Oriente. Felicitaciones a Antonina y sus musas.

Helena Manrique. Bogotá. 

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