Por: David Yanovich

Problemas de plata

La gente con problemas de plata tiene un riesgo mucho mayor de sufrir por su salud, tanto física como mental. Hay múltiples estudios sobre la relación entre la situación financiera y el estrés o la depresión. Uno dice, por ejemplo, que quienes tienen deudas son tres veces más propensos a tener enfermedades mentales.

Es que pocas cosas generan más bienestar que la salud financiera, pero hay muchas personas que no entienden los principios básicos para ayudarles a lograrla. En eso la educación juega un papel fundamental y hay varias cosas que se pueden hacer.

Primero, empezar desde temprano y con ciertos principios básicos. Ojalá desde bachillerato, comenzando por el beneficio del ahorro. Y en la universidad debería ser materia obligatoria, independientemente de lo que se estudie.

Una dosis práctica de educación financiera, de saber calcular el interés de un crédito, de convertir pesos a dólares y saber si es mejor ahorrar en una moneda u otra, de saber los principios básicos de un estado de pérdidas y ganancias, ayudaría mucho a evitar problemas de plata en el futuro. Es tan importante como aprender a leer o a sumar.

Para quienes no tienen acceso a la educación formal, el Estado debería tener programas de asistencia en la materia. Pocas políticas de menor costo y mayor beneficio que una explicación clara de las ventajas de estar dentro del sector financiero formal y de alejarse de otras formas de financiación con costos enormes, como el gota a gota.

Segundo, todas las principales empresas deberían tener un programa de salud financiera para sus empleados, no importa el sector en el que se desempeñen. Además de los principios básicos de los préstamos, el ahorro, etc., se debe incorporar algo relativo a las pensiones. Este es probablemente el ahorro más importante de una persona, pues asegura el bienestar durante la vejez.

Los fondos de pensiones y las aseguradoras son instituciones idóneas para adelantar buena parte de los programas de salud financiera que se deben ofrecer a trabajadores e independientes, tanto formales como informales.

Tercero, utilizar la tecnología para socializar políticas públicas y privadas en relación con la salud financiera. Aprovechar la cobertura de celulares en el país como vehículo para su distribución es una forma de tratar de llegar al mayor número de gente posible.

Cuarto, diseñar el contenido de los programas de manera práctica y fácil de entender. Las calculadoras financieras son importantes en este sentido, pero solamente se aprovechan si quien las usa sabe qué quieren decir las variables que debe incorporar para el cálculo, así como para saber interpretar el resultado.

Todo lo anterior no necesariamente lo resuelve el mercado. El Estado podría entrar a establecer unos principios mínimos de educación financiera, como lo hace con otras materias. Incorporar en el pénsum de colegios y universidades, por ejemplo, temas relativos a finanzas, economía y dinero debe ser prioritario como política pública.

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2019-08-12T15:27:29-05:00

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2019-08-12T16:53:51-05:00

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