Por: Antonio Casale

Problemas en la fábrica de futbolistas

Es momento de revisar el departamento de producción de la fábrica de futbolistas colombianos.

En la selección de mayores terminaron solucionando los problemas los de siempre. Para el mercado de verano europeo tan sólo suenan dos colombianos con insistencia, Davinson Sánchez y Yerry Mina, los dos defensas, para hacer parte de transacciones importantes. Viendo el pobre desempeño de los equipos colombianos en la Copa Libertadores de este año, podemos concluir que los últimos jugadores exportables se fueron en diciembre y el nivel del actual torneo local nos lleva a pensar que la siguiente camada de jugadores de primer nivel se va a demorar.

Si bien la Liga local fue declarada la segunda mejor del mundo el año pasado, yo estoy de acuerdo en que, por los resultados de los equipos que nos representaron en 2015 y 2016 a nivel suramericano, la nuestra hizo parte de la élite. La cosa ha cambiado mucho en pocos meses y no es cuestión de mirar únicamente desde la óptica de los resultados.

De los estelares de nuestra Liga de aquellas épocas se fueron jugadores como Borja, Berrío, Mina, Copete, Vladimir Hernández, Davinson Sánchez, Daniel Torres y Mateo Casierra. Llegaron pocos de renombre para reemplazarlos, si acaso Juan Fernando Quintero y Dayro Moreno. Los extranjeros que llegan son caros y no marcan diferencias, entendiendo que el precio del dólar no ayuda.

Sin referentes, la Liga queda a merced de lo que puedan producir las divisiones menores de los equipos grandes, que todavía no tienen el tamaño ni la infraestructura de brasileños o argentinos y en consecuencia todavía no producen al mismo ritmo con el que exportan.

A eso hay que sumar que los citados anteriormente no son del altísimo nivel de la camada de Falcao, Guarín, Ospina, Zúñiga, Armero, Aguilar, Teo o Bacca. Tampoco parecen tener fuelle para llegar tan lejos como la generación de James, Arias, Muriel o Duván Zapata. Esta camada, salvo Davinson y Mina, parece encontrar su límite en Brasil o México, lo cual no es poca cosa para ellos, pero sí para un país que aspira a mantener su nivel en la élite mundial.

Como podemos ver, hay problemas de producción en la fábrica y sería bueno actuar de una vez por todas reformulando la estrategia en las selecciones menores, las ligas y los clubes. De lo contrario tendremos que conformarnos con disfrutar de los últimos años de una generación que supo superar a la de Valderrama y compañía mientras nos preparamos para otro bache como el que se vivió en la década pasada.

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