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hace 1 hora
Por: Rafael Orduz

Profesionales en la calle

HACE UNOS DÍAS SE CONOCIÓ QUE los profesionales ganaban hoy menos que hace un año, que las mujeres devengan menos que los hombres y que las tasas de cotización en salud y pensiones en 2008 disminuyeron.

El dato lleva a preguntarse acerca del tipo de profesionales que la sociedad colombiana está formando. También, sobre la calidad de egresados que el sector productivo demanda.

El contexto es contradictorio. Por un lado, la economía había vivido sus mejores  años. Por otro, el asombro: “Cómo no nos va a preocupar que Colombia haya pasado de una tasa de informalidad de 60% de su fuerza de trabajo en 1999, en la peor recesión de su historia, a 58% en 2007, cuando se presentó el mayor crecimiento en décadas” (Steiner , Fedesarrollo, El Espectador, junio 21/09).

En doce años se han más que duplicado las matrículas en la educación superior: de menos de 700 mil en 1996 a cerca de un millón y medio de estudiantes a fines de 2008. El sistema arroja al mercado más o menos 170 mil graduados por año.

La gente se matricula en la educación superior porque cree que le va mejor. ¿Será cierto?

Durante el boom hubo 750 mil nuevos egresados. ¿Cuántos encontraron empleo en sus respectivas áreas? Nadie lo sabe, aunque a juzgar por la alta tasa de informalidad, son muchos los profesionales que manejan taxi, las secretarias que son abogadas o contadoras, los doctores que emigran a Canadá, los graduados que tienen grado de auxiliares tanto en el sector privado como en el público y las parejas de profesionales que venden merengón a la salida de Bogotá.

¿Qué estudian los colombianos? El 30% de la matrícula lo conforman los aspirantes a técnicos profesionales y tecnólogos. Dos terceras partes, 66%, universitarios (pregrado). El 3% realizan cursos de especialización, el 1% de maestría y sólo el 0,1% estudios de doctorado.

¿En qué disciplinas están los universitarios? En todas… menos en matemáticas y ciencias naturales, en las que estudia sólo el 3% del total matriculado. Mucha economía, administración, contaduría y derecho, cuyas categorías representan más del 50% de la matrícula.

Las universidades no tienen toda la culpa del lío de calidad que viene incorporado en los jóvenes que ya vienen con el chip de las deficiencias en matemáticas, ciencias, lectoescritura (pruebas TIMMS, Pisa) y en inglés.

En naciones de alto ingreso per cápita, cerca del 50% de la mano de obra es altamente calificada. Son economías en cuyos aparatos productivos se destacan sectores como el farmacéutico, aeroespacial, de equipos informáticos, servicios financieros y de telecomunicaciones, biotecnología, en los que la inversión en intangibles como investigación y desarrollo, entrenamiento de personal, diseño, desarrollo de marca, software, representan parte fundamental de los activos empresariales.

Nuestro sector productivo le jala poco a tales actividades. La gran inversión, incluida la extranjera, no ha creado empleo nuevo.

Es probable que buena parte de los profesionales colombianos graduados durante el boom estén en la informalidad.

 

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