Construir democracia

Prólogo significante (I)

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“Para comprender lo que sucede hoy se necesitan muchas lecciones de historia política”. Fernando Carrillo Flórez.

Con motivo de la presentación de la quinta edición de mi texto: El liderazgo político. Análisis de casos, impreso por el Grupo Editorial Ibáñez, el señor procurador general de la Nación, Fernando Carrillo Flórez, elaboró un prólogo cuyo contenido me permito compartir con los lectores, en las próximas tres columnas. Sabemos que, ante la complejidad del momento político contemporáneo, debemos ser previsivos. La lectura cuidadosa del prólogo puede ser un camino apropiado para el futuro fortalecimiento de nuestra democracia. Veamos.

“Liderazgo y política. Son dos palabras que van unidas. Porque se es líder para transformar la realidad, aprender del pasado y construir un mejor futuro, que permita bienestar, paz y progreso para las mayorías. Colombia tiene un déficit de líderes y una apremiante necesidad de consolidación de la democracia, que en las últimas décadas ha sido estremecida por la guerra, la corrupción y la pobreza; y tras el Acuerdo de Paz de La Habana, ha acariciado la esperanza de una reconciliación de largo aliento.

Este es un texto sólido. El abogado javeriano, académico, dirigente social y autor de in- numerables obras Hernando Roa Suárez ha construido un texto sólido que introduce al lector en la ciencia política, la economía política y la historia del pensamiento político, en un recorrido por las diferentes escuelas que han dominado el manejo del Estado y la vida de la humanidad, unas veces bajo las banderas del totalitarismo, el populismo, el nazismo y el fascismo, y otras bajo el comunismo, el socialismo, el liberalismo y la socialdemocracia. Se trata de una larga lección de teoría del Estado y la formación del carácter de quienes asumen el reto de liderar los destinos de la sociedad.

La política, los medios de comunicación y las redes sociales. En medio del vertiginoso torbellino noticioso en que se ha convertido la política, que impide que la mayoría comprenda lo que acontece, los ciudadanos están avasallados por las redes sociales. La verdad, necesaria en la formación del criterio de los ciudadanos para tomar decisiones, se ha visto deformada por las fake news, o noticias falsas, y la intervención de fuerzas oscuras que se han apoderado de la decisión de las mayorías. La tecnología en manos siniestras ha cambiado la manera como el ciudadano decide. Y en ese mar de información se hace necesario el faro de la formación política, como un mecanismo de autoprotección ciudadana, frente a la mentira que convierte la democracia en un pozo de decepciones y en el vehículo de poder de los populistas y autoritarios.

El papel de la historia política en la comprensión de la complejidad de la realidad. Para comprender lo que sucede hoy se necesitan muchas lecciones de historia política. Es obligado poner en contexto la catarata de información diaria, mucha nacida del odio y la polarización. Y conocer los grandes liderazgos, pasados y presentes, así como las gestas liberadoras y el pensamiento inspirador de hombres de talla universal. La humanidad ha estado marcada por líderes inmortales, que han dejado huella con su pensamiento, máximas, acciones, aciertos y errores monumentales.

El mesianismo de unos y el fatalismo de otros han conducido a la humanidad por senderos unas veces de progreso y paz, otras de maldad y tiranía. Las nuevas generaciones tienen la obligación de conocer el pasado para comprender el presente. La historia está ahí para estudiarse, para aprender las lecciones de quienes hicieron las cosas bien, y, por supuesto, de quienes dejaron la huella maldita de la destrucción y el miedo, para no recorrer jamás de nuevo esos caminos.

Pero la gran historia está por contarse. Se necesita el coraje de la juventud para escribir las páginas de la Colombia nueva, que lucha por nacer del pasado que dejaron más de 52 años de guerra fratricida. El país debe corregir el rumbo que ha tomado la actividad política. Mirar más allá de los titulares de prensa y la frivolidad. Hay mucho por hacer para que se supere el pesimismo, que pareciera apoderarse de la realidad ante la crisis ética que sacude los cimientos de la Nación. Es la ética la clave de los nuevos liderazgos. Es ahí donde reside el éxito o el fracaso de nuestra frágil democracia”.

roasuarez@yahoo.com

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