Construir Democracia

Prólogo significante (III)

Noticias destacadas de Opinión

La formación de los nuevos liderazgos para la convivencia y la tolerancia exige el compromiso del sector educativo y los medios de comunicación.

F. Carrillo F.

Culminemos la lectura del Prólogo del señor procurador, con la presente columna.

“Devolvámosle la majestad a la política, como arte y ciencia. Hay que devolverle la majestad a la política, castigando social, disciplinaria y penalmente a quienes han hecho de la trampa su principal ley para ascender en el manejo del Estado. Aquí no puede haber intocables. Los buenos políticos no son aquellos que se transforman en una mala caricatura de Maquiavelo, en busca del poder a cualquier precio. Los buenos políticos son aquellos que respetan la Constitución y la ley, y son capaces de mirar a la cara a los ciudadanos. Aquellos que son ejemplo de probidad y altruismo. Los que rinden cuentas; los que exhiben como su mayor credencial la honestidad y son capaces de mirar a los ojos a sus electores.

El texto del reconocido jurista Roa Suárez es una catedra de ciencia política que invita a trabajar en el objetivo supremo de devolverle la majestad a la política y recuperar la confianza. La ética en la política también incluye derrotar el miedo. Vencer la política del odio que se expande sin respetar fronteras. Odio al otro; al diferente, al emigrante, al pobre, al desvalido, al enfermo; a los ambientalistas, a los defensores de derechos humanos, los pacifistas y las minorías. Odio a los jóvenes, a los estudiantes; a los maestros que protestan o a los campesinos que piden tierra.

Odio e intolerancia que se traduce, por desgracia, en la eliminación física y moral del diferente. Desde la firma de los Acuerdos de paz, el asesinato de líderes sociales y defensores de derechos humanos ha ido en aumento. Entre el 1 de enero de 2016 y el 10 de agosto de 2018, 336 de ellos, según la Defensoría del Pueblo, han caído bajo las balas de los sicarios, en los territorios más apartados donde el Estado sigue expresando su fragilidad y los violentos imponen sus leyes.

Paremos la máquina de la guerra ya. Derrotar la impunidad y la insensibilidad social frente a esa tragedia es un imperativo ético. La gran tragedia es que están asesinando a los liderazgos naturales de las comunidades más afectados por el conflicto armado, afectadas por el poder intimidatorio del narcotráfico, la guerrilla, el paramilitarismo, algunas veces en alianza con sectores corrompidos del Estado. Mueren hombres y mujeres de origen humilde, negros e indígenas, en su mayoría, que reclaman sus tierras ancestrales, levantan su voz en contra de la minería criminal, defienden los páramos y los ríos; se niegan a permanecer en silencio ante el atropello.

Hacia la formación de nuevos liderazgos. Los colombianos tenemos que reconocer esos nuevos liderazgos. Y solidarizarnos con sus luchas y sus historias de vida. Vencer la insensibilidad incluye el reconocimiento del inmenso daño que hacen quienes los asesinan. La Procuraduría, en coordinación con Caracol Noticias y las más importantes plataformas de derechos humanos, promueve la campaña #LideraLaVida, que invita al país a sensibilizarse y rechazar esa ola de asesinatos. He dicho que si nos movilizamos, inmovilizaremos a los asesinos. Es la voz de las nuevas generaciones la llamada a hacerse escuchar para detener a los violentos y defender a los más débiles.

La formación de los nuevos liderazgos para la convivencia y la tolerancia exige el compromiso del sector educativo y los medios de comunicación. Nuestros niños y niñas, nuestros jóvenes necesitan aprender a valorar la democracia, a interiorizar la cultura de la paz, y rechazar la violencia en todas sus formas; pero ante todo, a repudiar la anticultura de la ilegalidad y el dinero fácil, que ha pervertido la democracia y envilecido la política.

Invito a los lectores de esta importante obra a recuperar la ética. A actuar desde todos los ámbitos para que surjan esos nuevos liderazgos que tanto necesita la política para defender la vida y construir un mejor futuro en una Colombia nueva.

El país necesita liderazgos frescos que revitalicen el futuro. Los jóvenes, depositarios de este texto del doctor Roa Suárez, son la esperanza de transformación de Colombia, haciendo realidad la Constitución de 1991. Los invito a apropiarse de este texto. Hay afuera de las aulas un país que reclama la presencia vigorosa de los jóvenes en defensa de la vida. Su liderazgo es vital para cambiar las cosas; para permitir que renazca la confianza en el futuro”.

roasuarez@yahoo.com

Comparte en redes: