Por: Luis Carvajal Basto

¿Pronósticos electorales?

El difícil momento que vive Colombia, caracterizado por una pérdida casi generalizada de credibilidad en sus instituciones políticas y jurídicas; el deterioro de la actividad económica, a su vez tipificada por un probado pesimismo y una compleja coyuntura externa; los costos políticos de los acuerdos de paz y la proximidad de elecciones nos colocan en un escenario casi inédito que dificulta aventurar pronósticos sobre  nuestro rumbo electoral hacia 2018.

La frase, adjudicada a Murphy, según la cual “toda situación, por mala que sea, es susceptible de empeorar” ha puesto a pensar a muchos sobre la posibilidad de tomar un destino “tipo Venezuela”. Al fin de cuentas el prerrequisito de desacreditar política y partidos ya está cumplido. El auge de las candidaturas  por firmas lo ratifica: políticos de oficio quieren “refrescarse” ante la opinión al presentarse como “independientes”, usando y abusando de una posibilidad de participación establecida para la expresión sectores que no habían podido hacerlo en el bipartidismo, pretendiendo integrarles a la legalidad y fortaleciendo el sistema político que ahora, en lugar de ello, se degrada más.

La encuesta más reciente, publicada por la firma Guarumo-Ecoanalítica, confirma la atomización de las fuerzas políticas: el partido más votado sería “ninguno”, con un 26,7%, seguido por el Centro Democrático, con un 16,9%. A nivel de candidatos para presidente ganaría el voto en blanco, con un 20,7%, seguido por un lote integrado por Petro, 10,1%; Claudia López, 9%; Vargas, 8,3%; Duque, 7,8%; Fajardo, 6,9%. Atrás de ellos, otro lote con De la Calle, 3,9%; Robledo, 3,7%, y Clara López, 3,3%. Aunque falta tiempo para elecciones y el voto en blanco se irá desinflando, se confirma que nadie ganará en primera vuelta.

Y en una segunda vuelta los antecedentes electorales y el clima de opinión indican que pasarán “el que diga Uribe” y otro. En el primer caso, entre los precandidatos se pide, democrática pero extrañamente, un mecanismo diferente “al que diga Uribe”, consenso, consulta, etc., lo que, de entrada, le reduciría posibilidades: muchos de quienes escogen esa opción lo hacen, precisamente, porque “lo dice Uribe”. En cuanto al “otro”, a falta de consensos  y pruebas de que el electorado se pueda endosar, el fraccionamiento es mayor y la situación más incierta.

En términos de pronósticos, faltando tanto, pueden ser más confiables las tendencias electorales observadas que las encuestas, aun correctamente elaboradas y ejecutadas. Tenemos fresco el recuerdo de una Ola Verde que en un breve periodo se esfumó. El 50% de votantes habituales, para bien o para mal, está vinculado a lo que algunos llaman “política tradicional”, que este columnista prefiere llamar “real”, relacionada con sentimientos partidistas, construidos o heredados; con su propia percepción e historia y, debe decirse, con las maquinarias electorales que serán, de nuevo, decisivas en 2018. La aparición de nuevos votantes y su eventual victoria en las presidenciales es, apenas, una expectativa por confirmar que no tiene antecedentes sólidos.

Con la parcelación del voto de opinión entre tantos candidatos en primera vuelta será, otra vez, definitivo el peso de las organizaciones electorales y las definiciones de partidos que hoy figuran atrás en las encuestas. Ello explica que algunos quieran “contarse” hasta las elecciones de Congreso en marzo, una fecha que a otros les  parece tardía.

Las coaliciones sin maquinarias son esperanzadoras pero tienen un horizonte limitado. Centrarán sus propuestas en la lucha contra la corrupción pero no se vislumbra una irrupción explosiva y unificada del voto de opinión que las respalde. Por otra parte, Vargas Lleras y “el de Uribe” dividirán votos y consignas: ofrecerán, como anatema, detener la “venezolanización” e impedir el auge político de las Farc.

En conclusión, dos mayorías precarias pasarán a segunda vuelta. A todos los candidatos les conviene no graduar de “enemigos” irreconciliables a sus actuales competidores. Más temprano que tarde podrían convertirse en aliados.

@herejesyluis

 

Buscar columnista

Últimas Columnas de Luis Carvajal Basto

¿Dos agendas?

Retos de un joven presidente

¿No más TLC?

“Habló” el líder de la oposición

Viaje, sin retorno, hacia el pasado