Por: Juan David Ochoa

Propaganda negra

El partido de gobierno y sus alianzas puritanas han afianzado sus tácticas de desprestigio contra el paro nacional del próximo 21 de noviembre. Expertos en la distorsión y el miedo, han usado los desmanes secundarios de las protestas en Chile y Ecuador para generar un pánico colectivo y un rechazo a la movilización que tiene como único fin la desaprobación a un desgobierno brutal en el país más inequitativo de Latinoamérica y a los ajustes fiscales que lo siguen llevando al abismo y al infierno. Iván Duque, que no tiene la más mínima idea del concepto de Estado, se ha pronunciado para negar los argumentos de la protesta, como si pudieran negarse, y sigue trabajando para el interés particular de su partido que solo es pragmático para los bancos y sus financistas, y solo acepta los errores si son ajenos a su gestión.

Fueron radicalmente felices promoviendo paros y boicots contra el proceso en La Habana y contra todo lo que tuviera el poder que añoraban con la impotencia de la marginación, y afianzaron también la propaganda negra a su favor para deslegitimar los consensos sociales y el progreso que tanto los ofende en sus dogmas sacramentales de la Edad Media. Negaron todos los aciertos y las cifras, evadieron las discusiones sobre la disminución de los heridos en los hospitales de guerra, eliminaron del lenguaje palabras inconvenientes para sus teorías de un paraíso sin enemigos y volvieron invivible la república siguiendo la tesis central de Laureano Gómez, su hombre iluminado en las nubes del conservatismo y la tradición. Todo intento de protesta les parece criminal ahora y todos sus promotores son terroristas y dirigidos por el Foro de São Paulo y el comunismo internacional. No pueden disimular su vileza y no intentan hacerlo ahora que han retomado el poder para volver a los votos de la violencia, aunque sigan negando el conflicto, con la única política del odio que les permitió la vigencia en los años del desmadre. No pueden permitir tampoco que sus mentiras emitidas por la Cancillería queden en evidencia, y vuelvan a ser señalados por el mundo como los negacionistas y renegados que son para aceptar los beneficios de un acuerdo y las urgencias del posconflicto, que quieren destruir manoseando la existencia minoritaria de las disidencias para forzar el nuevo argumento de un enemigo poderoso y negarse a invertir en las urgencias sociales que el paro del 21 de noviembre les exige. Harán lo que esté en sus manos para distorsionar las necesidades sociales y moverán las fichas y la falsedad mediática para opacar la fecha que los puede hundir aún más en el desprestigio y en la deshonra. Para eso tienen también a los cuerpos que saben infiltrarse y fomentar el caos y el desorden a su conveniencia. Lo han hecho antes y lo harán ahora que necesitan de una estrategia efectiva de disuasión y plan alterno ante el desborde de las marchas. Tienen también la vocería en horario estelar del envilecido y envenenado Fernando Londoño Hoyos para escupir mentiras con léxico marcial, y a los alfiles mitómanos que han trabajado muy bien para la secta en la campaña del plebiscito que los hizo resucitar para las nuevas guerras que promoverán desde el escritorio. El presidente estará resguardado en su palacio mientras todos lo nombrarán como el culpable reciente de esta nueva estafa del poder.

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2019-11-16T00:00:03-05:00

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