Por: Cartas de los lectores

A propósito de la tragedia en Manizales

Acudo a estas instancias después de ver lo que está sucediendo frente a la crisis del agua en Manizales.

El derrumbe y la avalancha que ocasionaron el daño fueron de enormes proporciones, fue un desastre natural. La topografía de Manizales es muy compleja y difícil de manejar. Solo Dios puede controlar a la naturaleza.

Manizales se ha sobrepuesto a recurrentes desastres: terremotos, incendios, avalanchas, erupciones volcánicas. Pocas ciudades, en tan poca historia, han sido probadas de tal forma por la Providencia. Así que lo que vivimos no es nuevo, no es la primera vez que las circunstancias exigen de los manizaleños entereza, fortaleza, solidaridad y buena disposición. Nos hemos recuperado siempre y lo volveremos a hacer.

Creo que no hay quién lo dude.

Me asusta sin embargo un elemento que ahora aflora en nuestra reacción, uno que puede ser tan perjudicial como la desidia, la pereza o el derrotismo. Ahora, aun antes que la reacción positiva, nos ha asaltado el afán de hacer juicios de responsabilidades. Ya no queremos concentrar las fuerzas en reparar daños provocados por la naturaleza y salir airosos y orgullosos, sino que queremos juzgar a alguien, a como dé lugar, sin importar la objetividad que sólo nos otorgarán el tiempo y el ánimo frío.

El tiempo de ahora, el de todos, sin diferencia alguna, debe ser el de la solidaridad y el trabajo mancomunado, el mismo tiempo que con grandeza asumieron nuestros antepasados al recoger las cenizas, los escombros o el barro.

Luego vendrá la cordura y, seguro, con la objetividad que corresponda podremos hacer los juicios y análisis sobre las decisiones tomadas o dejadas de tomar.

Hay que resaltar que no se ha registrado un sólo muerto ni herido, y que el operativo y la logística que se implantaron con carrotanques, policía, bomberos, para abastecer agua a la población, no tiene precedentes.

Desafortunadamente algunos han aprovechado para darle a esto un tinte político, por la época. Personalmente, no estoy de acuerdo con las voces diciendo que hubo falta de previsión, porque no se tenía otro acueducto; me parecen juicios facilistas. No sé cuántas ciudades en Colombia tengan un acueducto alterno y no sé cuánto costaría diseñar y construir un nuevo acueducto para una ciudad del tamaño de Manizales.

Manizales tiene dos acueductos: uno en reparación, que puede abastecer a un 30 o 40% de la población, y el que provocó el desastre, que puede abastecer, entiendo, casi dos veces a Manizales, pero desafortunadamente los dos han sido víctimas de desastres naturales.

Carlos Arturo Gallego. Manizales.

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