Por: Hernán González Rodríguez

Propuesta de paz del Centro Democrático

El 30 de marzo pasado publicó el Centro Democrático en su página de Internet www.centrodomocratico.com, entrar por Inicio a Comunicaciones, y luego al documento titulado: Primer documento de la comisión de estudio del Centro Democrático sobre el proceso de La Habana, el cual consta de unas seis páginas que no pueden ser ignoradas por los colombianos que desean un futuro mejor para sus hijos y nietos. Intento resumirlo a continuación.

Entre 2010 y 2014, período de los diálogos secretos y abiertos con las Farc, se incrementaron las extorsiones en 232%, los ataques a las instalaciones militares 111%, los atentados contra los oleoductos 355%, los hostigamientos contra la Fuerza Pública en 69%, los retenes y las acciones terroristas en 62%.

Se contradice el presidente Santos cuando afirma que no negociará el modelo de desarrollo, puesto que en el preámbulo del Acuerdo Macro se permite negociarlo todo. Por ejemplo, en el Acuerdo Agrario se acepta la expropiación de tierras por un supuesto incumplimiento de la función social, ecológica o por declaratoria del interés social dictada por el indefinido Consejo de Tierras con participación de las Farc.

Por medio de las Zonas de Reserva Campesina, le entregarán a las Farc 9,5 millones de hectáreas adicionales a las existentes, las cuales estima quien esto comenta en otros 9,5 millones adicionales, así pues, controlarán el 15% aproximadamente de la superficie de Colombia. Sobre estos territorios tendrán las Farc autonomía política, administrativa, económica, regirán la justicia sin control de la Fuerza Pública y, para rematar, serán inembargables.

El Departamento de Estado de los Estados Unidos informa que la siembra y la producción de cocaína se han incrementado en Colombia. Ello se debe a una reducción de la aspersión aérea, a la reducción en la erradicación manual de los cultivos ilícitos y a un desmoralizador discurso presidencial proclive a la legalización de la droga.

Las Farc se burlan de los acuerdos. El cese unilateral es una farsa para inducir el cese bilateral, es decir, la parálisis de las Fuerzas Militares, y a fe que lo lograron, como lo demuestra el cese de los bombardeos a los campamentos de las Farc. Lo mismo acontece con su desminado selectivo, el cual excluye las selvas que rodean sus campamentos.

La captura de inmensos cargamentos de armas con destino a los frentes terroristas de las Farc, nos permite afirmar que nadie se rearma cuando supuestamente está en vísperas de un acuerdo de paz. Se rearma para continuar con la violencia y el terrorismo.

Concluye el documento del Centro Democrático: “Para que este cese de acciones criminales sea eficaz debe ser verificable, irreversible y definitivo, lo cual exige que las Farc reúnan todos sus efectivos y todas sus armas en un sitio de concentración, que no debe estar en ningún casco urbano, en zonas de frontera, en áreas estratégicas, ni en lugares de alta producción agrícola y ganadera”.

Resulta conveniente tener paciencia para prolongar los diálogos, porque el fin del conflicto solo empezará cuando haya acuerdo sobre todas las materias que se discuten y terminará cuando se hayan implementado de manera simultánea e integral -en concepto de las Farc- todo lo acordado. Esto no sucederá en el corto plazo y, quizá, ni en un futuro remoto.

 

 

 

 

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