Por: Francisco Gutiérrez Sanín

¿Propuestas?

La generosa movilización ciudadana a favor de la paz no sólo establece un contraste con la triste campaña de odio y mentira promovida por el uribismo, sino que replantea con fuerza el interrogante que enfrenta la sociedad colombiana: ¿y ahora qué?

En efecto, tanto episodios como las declaraciones de Juan Carlos Vélez —quien en su vanidad desnudó toda la vileza y desdén por la vida y futuro de los colombianos que alimentó la campaña antipaz— como las voces nuevas que se han levantado para pedir un acuerdo ya han ido cambiando los términos en los que estaba planteado el debate después de la victoria del No. Con un componente adicional: se abrió la puerta con el Eln. Sin embargo, hay que reconocer que si no aparecen en un plazo muy corto alternativas al impasse en que nos hallamos, toda esta maravillosa energía social que se despliega ante nuestros ojos se irá agotando, y se habrá dilapidado irreparablemente.

Quiero plantear en esta columna una propuesta simple de salida, basada en el siguiente razonamiento. Primero, la victoria del No es un hecho cumplido; no se puede volver a reabrir la puerta de la paz sino con otro resultado electoral. Las vías puramente jurídicas o parlamentarias serían ultra-vulnerables, pues sufrirían de un déficit crónico de legitimidad. Como cuando se gana un partido en el escritorio. No: la salida debe ser clara, simple y poder contarse. Segundo, las propuestas de ajuste de los partidarios del No, aunque variadas, son muy problemáticas. El uribismo tiene su propia agenda, basada en la desestabilización y en la vuelta al poder. Sus lacónicas demandas atacan la arquitectura fundamental del acuerdo. Y otras son bastante improvisadas y etéreas. Esto tampoco se soluciona simplemente con nuevas exigencias a las Farc, entre otras cosas porque el lector puede estar seguro de que cada concesión será respondida por el uribismo con una nueva exigencia (aparte del hecho potísimo de que en esta guerra delinquieron muchos). Esto me lleva al tercer punto del razonamiento: estamos en una situación muy peligrosa, que no se puede prolongar indefinidamente. Los tiempos son cortísimos. Y por último: no es bueno jugar la paz a un cara-y-sellazo. La lógica plebiscitaria se da para todas las distorsiones. Una elección que reflejara mejor la diversidad de matices de opinión parecería ser más adecuada.

De aquí dimana mi propuesta: convocar lo más pronto posible a un cuerpo colegiado, una suerte de congresito, para que delibere y decida sobre los acuerdos de paz. NO una constituyente; esa discusión se puede dejar para después. Un cuerpo colegiado que discuta y apruebe (o rechace) un texto final del acuerdo, quizás con elementos adicionales que justifiquen la nueva convocatoria. Ventajas: plena legitimidad democrática, pluralismo, múltiples voces. Como escuchar al país es quizás la demanda fundamental del Eln, se podría tener al menos expectativas razonables de que entrara en el proceso. Y éste sería mucho más deliberativo que un plebiscito. En una elección de esta naturaleza cabrían, y podrían expresarse, todos los matices de opinión del país. Naturalmente, también hay riesgos y costos. Es claro que de esta no vamos a salir gratis. Las partes del acuerdo tendrían que someterlo a un debate abierto. Pero se preservaría la arquitectura básica de aquel. Una coalición pro-paz tendría buenas oportunidades de salir avante. Los partidarios de la paz no podemos olvidar en ningún momento que somos la mitad (mal contada) del país. Y esas elecciones se podrían convocar para abril o mayo del próximo año. No soy abogado, pero hablando con los que saben todo esto no parece irrealizable.

Estamos metidos en un problema político literalmente de vida o muerte. Las salidas deben ser políticas. Tienen que tener legitimidad democrática. Y han de llegar a tiempo, para atender el llamado urgente de esos millones de colombianos que reclaman la paz.

660233

2016-10-13T21:33:41-05:00

column

2016-10-13T21:45:38-05:00

none

¿Propuestas?

13

3997

4010

 

Buscar columnista

Últimas Columnas de Francisco Gutiérrez Sanín

Zoon politikón

Herrores

Democracias al borde de un ataque de nervios

Propuestas que construyen

De pirómanos y amateurs