Por: José Manuel Restrepo

Propuestas sensatas de la OCDE

La OCDE, nuestra próxima meta volante en el propósito de ser más internacionales y modernos en lo social y económico, publicó recientemente el “Estudio económico sobre Colombia del año 2015”.

Dicho documento pone el dedo en la llaga sobre tres ideas que sin duda debiesen ser consideradas de cara a un país más equitativo y más próspero: un crecimiento económico más inclusivo, un sistema impositivo más justo y eficiente, y unas políticas que promuevan más equidad y amplíen la cobertura de los programas dirigidos a las personas de la tercera edad.

Y no podía venir en mejor momento dicho informe, cuando justamente conocemos las cifras revisadas de crecimiento para el año 2015 por parte del Banco Central, que anuncia una reducción de sus metas de crecimiento desde el 4,2 al 3,6%.

Los acontecimientos económicos internacionales más recientes, como la caída sostenida y hasta ahora establemente a la baja de los precios del petróleo, así como la ralentización económica de China y la eventual nueva crisis en Europa y algunos países de Asia, ponen de presente un escenario complicado para las economías del mundo, y en particular para países emergentes como Colombia.

A lo anterior se suma un escenario interno en el que las cifras fiscales no cuadran, y no van a cuadrar en especial para el año 2016, por cuanto el país va a perder mucho con el bajo precio de su más importante fuerte de exportaciones.

Ante estas dificultades, hubiese sido ideal que las grandes reformas estructurales las hubiésemos hecho durante la bonanza (dos últimos años) y no en el escenario que se avecina, que no es el más apropiado para implementar algunas de estas ideas, sin embargo, la magnitud de lo que se podría venir al futuro, merece que la OCDE llame la atención sobre estos asuntos.

Me refiero explícitamente a las propuestas de una reforma tributaria estructural y algunas ideas relacionadas con políticas sociales en beneficio del adulto mayor. En el caso del asunto tributario, la OCDE propone que no hagamos reformas tributarias cada dos años o “a cuenta gotas”, signo de subdesarrollo tributario y generador de desconfianza empresarial, y que propiciemos un nuevo escenario de estabilidad fiscal.

Para lograr lo anterior aparecen dos preocupaciones centrales: de un lado minimizar la carga tributaria a las empresas y a la inversión (todo lo contrario a la reforma de 2014) y por el otro controlar efectivamente la evasión. Para lo primero aparece la necesidad de disminuir tantas exenciones regresivas en IVA y renta, proponen el impuesto a los dividendos (y no el antitécnico impuesto al patrimonio), sugieren aumentar el IVA a los valores medios de la región (del 16 al 19%), insisten en actualizar las bases catastrales en propiedades rurales y recomiendan un impuestos verde por emisión de carbono. Por el otro lado, para el control de la evasión, recomiendan más capacidad técnica, mayor uso de los sistemas de información apropiados y drásticas sanciones por fraude fiscal (incluyendo penales).

Finalmente, la OCDE se refiere al otro gran hueco de las finanzas públicas, del que nadie habla, que es la gigantesca bomba pensional y el futuro de las personas de la tercera edad. Detectan ellos la baja proporción de personas que se puede pensionar con por lo menos un salario mínimo y los problemas que se avecinan con una población que ni siquiera va a recibir dicho valor, por la no formalidad e inestabilidad laboral (que impide alcanzar las cotizaciones necesarias). Lo que dejan entrever es que es necesario hacer sostenible el modelo y que ello no se puede lograr cuando se exigen unos años mínimos de cotización, cuando la esperanza de vida crece y la edad de jubilación no, o cuando se fija un salario mínimo para pensión. En síntesis, pensar en un sistema pensional más sostenible y más flexible, y un programa más profundo de protección social a la tercera edad.

Como subproducto, si el Gobierno esperaba conformar una comisión para la reforma estructural tributaria o incluso para la reforma pensional, bien podría ahorrarse el tiempo y los recursos, que la OCDE dejó adecuadamente cantado el camino por donde dichas reformas debiesen ir.

 

jrestrep@gmail.com / @jrestrp 

 

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