Pros y contras del video

La Copa de las Confederaciones dio oportunidad para un ensayo de la FIFA en busca de dar ayudas a los árbitros. Como toda innovación, tiene sus bemoles y genera críticas y aprobaciones. Quiero manifestar lo siguiente en favor del uso del video: se nota cómo desaparecen las protestas habituales de jugadores y técnicos cuando quieren objetar una decisión.

Ya los jugadores entienden que no hay tu tía después de la consulta del árbitro y se admite su sentencia. Claro se vio cuando los mexicanos marcaron un gol, el tercero, y lo celebraron como correspondía ante los rusos, pero luego aceptaron el fallo y reanudaron el partido sin aspavientos.

Quienes están observando los distintos monitores sólo deberían comunicar una palabra al juez y sus auxiliares: disponible. Es decir, están listos para repetir las jugadas y permitir al central que tome su determinación. Sería complicado, no lo sé, si es así, que esos veedores dieran su concepto. Deberían limitarse a poner a disposición del árbitro las imágenes y nada más, para que él decida.

Recuerdo que hace tiempos encontramos en videos una falta tremenda del Chomo Cadavid, que en paz descanse, y que le valió una sanción disciplinaria. La misma FIFA, y de oficio, sancionó en juego internacional al italiano Tassoti por falta a Luis Enrique. Y ni hablar de los testimonios fílmicos en el sonado incidente de Zidane y Materazzi. Es decir, ya se venían admitiendo, con disimulo, ese tipo de ayudas. Al mismo Óscar Julián Ruiz, en El Campín, se le vio recurrir a una cámara instalada entonces en la entonces pista atlética, para aclarar una jugada.

Otra bondad del video es liberar a los jueces o auxiliares de línea en jugadas como la referida en el caso de México, acción invalidada por estar fuera de lugar. De paso, también los árbitros centrales tienen menos disculpa para sus errores de apreciación, sobre todo en las áreas, donde abundan las penas máximas y no pitan.

En contra del uso del video está el asunto de la interrupción del partido. La FIFA la venía autorizando en climas cálidos, dando un pequeño tiempo para la hidratación de los actores del juego. Es cierto que tanta interrupción resta ritmo al partido y es ahí donde debe mejorar el mecanismo de consulta.

El árbitro está obligado a preguntar si se siente inseguro en una determinación. Y de paso va consiguiendo un mejor arbitraje.

Pasó siempre en el fútbol. Los cambios son rechazados. Este del video, a medida que tome fuerza y se aplique en más partidos, será finalmente aceptado. A nosotros nos llega tarde todo. Quién sabe en qué año estaremos o entraremos en la moda del videoauxiliar.

 

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