Desacuerdo de algunos residentes del barrio La Macarena sobre un artículo

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La presente comunicación es con el fin de manifestar al periódico El Espectador muy respetuosamente el desacuerdo por parte de restaurantes (la mayoría de ellos también residentes) y la otra parte de los residentes que convivimos hace muchos años en el Barrio La Macarena que el periodista no indagó, ni buscó escuchar, para la publicación de la nota periodística publicada del día 13 de octubre del 2020 “Vecinos de La Macarena temen que su barrio se convierta en zona rosa”

Esta nota solo tiene la opinión de una persona. No es el sentir de todo un barrio, ya que residentes y comercio llevamos muchos años conviviendo en el territorio, que siempre ha sido una zona mixta de restaurantes dese hace más de 25 años y nunca se ha convertido en zona rosa como muy irresponsablemente lo han querido hacer ver algunos vecinos que nunca han estado de acuerdo en que exista comercio en un barrio cuya principal característica, además de la gente que allí vive, es que ha sido bohemio por naturaleza.

La Macarena es y será siempre de todos los que han llegado a este barrio y deciden quedarse al ver la variedad de gastronomía, cultura y artes que existen; esto se vive y se respira en la comunidad del barrio.

Claro que es importante alertar por la revisión de un contrato de obra que tiene muchos interrogantes en la comunidad, pero por ese mismo motivo nos parece que ya está creciendo mucho el rumor, en medios de comunicación y redes, sobre que el barrio, por una obra, se va a volver zona rosa. El rumor, que salió de la Alcaldía local, lo pusieron a rodar las mismas personas que se están oponiendo a la obra, la misma persona que se opuso al piloto de la Bogotá a Cielos Abiertos que había propuesto la Alcaldía mayor de Bogotá y el cual se venía organizando desde julio de la mano del IDT y después de la Secretaría de Desarrollo Económico. Para ese momento era la única esperanza de reapertura de los restaurantes que se ubican en la zona, ya que para todos es conocido que el gremio gastronómico ha sido uno de los más golpeados en esta pandemia.

La economía del barrio de la Macarena en Bogotá se desarrolla predominantemente alrededor del sector económico de establecimientos comerciales y locales gastronómicos, siendo reconocida como zona turística por el Instituto Distrital de Turismo; sin embargo, por esta misma razón ha sido uno de los sectores más afectados: 16 restaurantes han quebrado y cerrado definitivamente, 29 de ellos aún están resistiendo la indolencia del gobierno distrital, del gobierno local y de la pandemia en seis meses y una reactivación económica inferior al 15 % de su actividad normal previa a la pandemia causada por el COVID-19 y registrando solo un mes de funcionamiento desde la reapertura parcial el 03 de septiembre del 2020. Los restaurantes han sobrevivido con el poco oxígeno que les queda, porque por ser el barrio La Macarena de estrato 3 y 4 de la localidad de Santa Fe, ni el gobierno local ni distrital nos ha apoyado ni colaborado económicamente en esta pandemia, pero los más insolidarios han sido solo una minoría de vecinos que han hecho hasta lo imposible para que los restaurantes se cierren pero definitivamente.

Por ese motivo sentamos nuestra voz de protesta contra esta clase de artículos que solo alertan para desinformar causando daño pues es una publicación infundada y confusa, camuflándola inteligentemente en un obra que también hay que revisar en bastantes aspectos. Solo se está pidiendo que la aplacen para los primeros meses del año 2021 para dar un respiro que se reponga el comercio en general de este encierro mortal económica y psicológicamente hablando. Nada tiene que ver la reactivación económica con la obra, y para seguir estigmatizando los restaurantes insisten en que el objetivo de la obra es favorecer a los restaurantes y al comercio. No es así, como tampoco desplazar a los residentes como paso a zona rosa, como también han dicho; es la voz de esa minoría de vecinos que con derechos de petición en contra del comercio y de los restaurantes solo buscan la quiebra final del comercio gastronómico.

Señores, la pregunta que sí debieron hacer es ¿cuándo esta minoría de personas se ha puesto a pensar que detrás de cada uno de esos restaurantes hay personas que han depositado todos sus ahorros en un sueño que algún día decidieron emprender, pero que por la intolerancia de una mínima comunidad y la indiferencia de un gobierno ausente están viendo cómo sus sueños y lo que habían conseguido por tantos años se vino al piso y muchas familias que vivían del pago por su trabajo en estos restaurantes han tenido que dejar de llevar el sustento a sus casas para verse apoderados del estrés que conlleva perder el trabajo en una pandemia incierta?

¿Por qué no entienden que el territorio puede ser habitado por comercio y residentes en una misma parte porque Macarena Somos Todos? Así lo vemos los que estamos en contra de que solo se escuche la voz de una sola persona y se presente ante un medio de comunicación como si fuera el sentir de toda una comunidad, sin hacer ninguna investigación al respecto. Solo se documentó en lo dicho por una persona, vecino de la comunidad, a través de un texto que publicó el periodista Alberto Donadío en su blog del 04 de octubre de 2020, escrito por el señor Alberto Maldonado.

Así las cosas, señores del periódico El Espectador, ¿por qué la insistencia en publicar en el mismo mes dos artículos relacionados con lo mismo y por qué no mejor hablan con el 99 % restante de la comunidad entre restaurantes, comercio y residentes? Se llevarían la sorpresa de que la mayoría apoya el comercio, apoya los restaurantes y ninguno de ellos siente que por una obra se vaya a convertir el barrio La Macarena en una Zona Rosa. Tampoco se quiere y apoya el tema de “centros comerciales a cielos abiertos”, como lo comenta el sr. Maldonado en el blog que le publican el 04 de octubre en el periódico El Espectador, como sí lo ha querido vender la alcaldía local de la administración anterior, la alcaldía local actual y la minoría de vecinos de la comunidad que solo quiere que desaparezcamos los que no pensamos como ellos, y el comercio en general.

En este barrio la mayoría no discrimina ni a los residentes ni a los comercios ni a los restaurantes porque siempre Macarena Somos Todos y estamos aprendiendo a convivir con nuestras diferencias y a consumir lo que nuestro mismo barrio nos ofrece. Por eso no lo queremos ver ni destruido ni dividido como solo una minoría lo busca.

Comunidad Barrio La Macarena (Siguen 61 firmas con su cédula)

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