Por: Columnista invitado EE

Protestar desde lejos

Por Sebastián F. Villamizar Santamaría

Varios grupos colombianos convocaron a una marcha de solidaridad en el consulado de Nueva York y en Times Square, uno de los lugares más icónicos de esa ciudad, el primer día del paro.

Unas 120 personas con pancartas y arengas al ritmo de unas tamboras y gaitas estábamos rodeadas de policías de Nueva York, reporteros de televisión y mis favoritos: un señor asiático y una mujer con burka que, con mucho asombro, nos tomaban fotos. Una escena parecida nos pasó en el 2016, cuando salimos ahí mismo a manifestar nuestro descontento con el resultado del plebiscito en medio de turistas de todas partes del mundo.

Estoy casi seguro de que no entendían nada de lo que cantábamos o decíamos, pero eso me puso a pensar en dos cosas. Primero, en lo importante de traducir las pancartas. Y segundo, en cuáles son los efectos de hacer esto a la distancia.

Las personas que migramos por estudio, trabajo o seguridad estamos en un limbo burocrático y moral cuando ocurren este tipo de cosas. Es burocrático porque solo podemos votar en ciertas elecciones y los consulados no siempre reciben inscripciones de cédula. Eso nos impide a muchos participar en votaciones históricas, como las del plebiscito.

Pero sobre todo es un limbo moral porque muchos nos preguntamos para qué servía lo que hicimos. Como no podemos votar ni estamos en cargos públicos con poder de decisión, nos involucramos de forma simbólica: manifestamos nuestro apoyo al paro y nuestro descontento con distintas políticas del Gobierno. Así lo hicieron también en casi diez ciudades del mundo ese mismo 21 de noviembre. Aunque quisiéramos hacer más, no podemos por estar lejos y porque, aun si estuviésemos en Colombia, no habríamos podido detener el abuso policial, por ejemplo.

Nos enteramos de lo que pasa por las redes sociales, aunque toca hacerlo con pinzas, porque las noticias falsas abundan ahí. Esa mezcla de impotencia, incertidumbre y lejanía me hace cuestionar, al menos a mí, qué puedo hacer. O sea, salir a Times Square no evitó que a Dilan Cruz lo mataran. ¿Entonces qué podemos hacer desde lejos?

Como ignorar o devolverse no son opciones posibles, la tarea de los migrantes colombianos debe ser distinta. En Chile se crearon cuentas de redes sociales para crear bibliotecas de imágenes de las protestas que sirvieran como pruebas en los casos de abuso policial; nosotros podríamos hacer algo así. En el paro colombiano está la iniciativa #YoContribuyoCon, que hicieron migrantes para que demos análisis profundos o propuestas claras para llevar a las mesas de diálogo, si es que ocurren.

Otra, más inmediata, es explicarle al señor asiático y a la señora de la burka qué es lo que está pasando, por qué estamos parando y qué está en juego. Las estrategias de denuncia internacional funcionan, como contra el apartheid sudafricano, pero se necesita la articulación de medios, ONG, organismos multilaterales y espacios como la protesta. Y para eso, el primer paso es denunciar y compartir la información que llega.

@sebvillasanta

894377

2019-12-06T06:00:30-05:00

column

2019-12-06T02:11:03-05:00

[email protected]

none

Protestar desde lejos

21

3300

3321

 

Buscar columnista

Últimas Columnas de Columnista invitado EE

Humanizar

Historia de la inequidad

Esta vez sí es posible…