Por: Mario Fernando Prado

Providencia rectifica

Una pasada columna de sirirí provocó gran descontento entre los pescadores de Providencia al considerar que —contrario a lo por mí expresado— no están recibiendo el millón ochocientos mil pesos mensuales prometido por el Gobierno como subsidio al no poder pescar cerca en las hoy aguas nicaragüenses.

La citada columna hablaba de que en San Andrés y Providencia, y ante semejante maná caído del cielo, muchas personas, hombres en su mayoría, se habían vuelto pescadores, abandonando sus actividades tradicionales, dedicándose a la vida muelle, a no hacer nada, al juego del dominó y a esperar la platica los 30 de cada mes.

Pues bien, la señora Rossana Torres, quien funge de presidenta o representante de la cooperativa de pescadores de Providencia o también gerente de Fish and Farm Coop, me ha enviado una aclaración que con mucho gusto transcribo a continuació:

“Con mucha extrañeza hemos leído la columna del periódico El Espectador titulada ‘Todos resultaron pescadores’, en la cual usted asegura que los pescadores del archipiélago se encuentran acostados en una hamaca esperando el subsidio de papá Santos. Permítame aclararle que nuestros pescadores siguen ejerciendo su actividad, incluso con más ahínco que antes, como lo puede observar en los documentos anexos que contradicen todo lo dicho en su columna.

Nuestros pescadores han sido los más afectados con este absurdo fallo, y no es justo que encima de eso los tilden de oportunistas y aprovechados; el Gobierno ha reconocido que esta actividad, que se ha ejercido tradicionalmente y que hace parte de la cultura de los habitantes y dueños de esta zona insular, ha sido la más afectada y por ende ha decretado una compensación por seis meses para esas personas que han visto reducido en 75.000 km su espacio de trabajo; por lo tanto consideramos injustos y apresurados sus comentarios”.

Queda hecha la aclaración.

 

 

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